Helados para animales o vacaciones a costa del calor
Las previsiones meteorológicas anuncian para esta semana récords en varios países europeos con temperaturas superiores a los 40° grados Celsius, mientras en Dinamarca, con 30°, ya disfrutan de lo que consideran un clima «tropical».
En el parque zoológico de Moscú se instaló un cañón de nieve en la zona de los osos blancos que funciona día y noche, y los elefantes reciben dos duchas frías diarias. Los pensionistas del parque zoológico de Londres saborean helados de distintos sabores: de pescado para los pingüinos, de romero para los tigres y los leones, y de pera o naranja para los monos y los osos. En el de Colchester (este de Inglaterra), los tigres degustan helados con sabor a sangre de caballo y de buey.
Los mapaches de Newquay (suroeste) disfrutan de helados de yogur y los monos tienen que atrapar frutas y frutos secos cubiertos de helado que han sido colgados en la parte más alta de su recinto. Por su parte, los cerdos están embadurnados de crema solar, sobre todo en las orejas y el hocico.
En el de Chester (noroeste), los expertos optaron por el baño de lodo. Y hubo cambio de dieta para los animales del zoológico madrileño. Su régimen alimentario ha sido adaptado al calor reduciendo las calorías y las grasas.
Aunque en general la canícula haga sufrir, trae felicidad a más de uno, como a los funcionarios de Berlín que pueden volver a sus casas si los termómetros superan los 29° Celsius en el exterior.
Pero los automovilistas deberán andarse con cuidado ya que la policía berlinesa recordó que la ley de 1988 prohíbe el uso de calzado «inapropiado» para conducir. Cualquier persona que conduzca descalza o con zuecos, chancletas, sandalias, pantuflas y otras extravagancias «inadaptadas» tendrá que pagar una multa de 30 euros (aproximadamente la misma cantidad de dólares).
Pero el sol también puede lograr el efecto contrario. Por ejemplo, una universidad berlinesa conserva desde el invierno un muñeco de nieve a -5° C en una nevera que funciona gracias a células fotovoltaicas. Todavía más sorprendente fue el grupo energético BG, que dejó atónitos a los británicos al recomendarles que verifiquen el funcionamiento de sus calefacciones centrales en plena canícula encendiéndolas «diez minutos» porque, según explicaron, el día más caluroso del año es el mejor momento para hacerlo.
En Doncaster (norte de Inglaterra), un viejo vehículo de bomberos perteneciente a una discoteca comenzó el martes por la noche a recorrer la ciudad para refrescar a los transeúntes arrojándoles agua.
La policía danesa informó el martes de otros efectos de la canícula. «La combinación de calor intenso y de bebidas alcohólicas hace que la gente sea sexualmente más salvaje (…) y a veces no duda en exhibirse en público». *
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