Sangre y cuerpos desmembrados en la acera tras el atentado contra el hotel de Yakarta

La vereda del distinguido sector financiero donde se encuentra el lujoso JW Marriott Hotel de Yakarta estaba sembrada de sangre y trozos de piel humana luego del atentado con coche bomba perpetrado ayer martes.

Por lo menos 17 personas murieron y 137 resultaron heridas al producirse una violenta explosión que dejó un hueco frente al edificio perteneciente a la cadena estadounidense de hoteles de cinco estrellas, indicó la policía.

Al menos tres extranjeros se encuentran entre las víctimas, dijeron testigos.

Los cadáveres carbonizados de dos personas que parecían ser de sexo masculino yacían en la entrada para automóviles del edificio de oficinas que se encuentra junto al hotel.

Los dejaron allí hasta que una ambulancia se los llevase, dijo un reportero de la AFP en el lugar.

«Una de mis ventanas fue destrozada por la fuerza (de la explosión) y yo vivo en el piso 30. Bajamos por las escaleras», dijo Madina Sar-Diarra, que vive en un apartamento en el último piso del hotel.

«Reinaba el pánico, y cuando llegué a la planta baja vi varias personas heridas, sobre todo cocineros del restaurante, cubiertas de sangre», agregó. Afuera del hotel, los chefs y el personal del restaurante estaban sentados, en estado de conmoción.

«Escuché una fuerte detonación y luego vi gente que salía de la Plaza Mutiara. Algunos de ellos sangraban y vi que varios guardias de seguridad del Hotel Marriott también estaban malheridos. Todo era muy caótico», afirmó Jimmi, un mozo de un bar cercano.

Otro testigo, Andri Irwanto, estaba cenando en el séptimo piso del vecino Plaza Mutiara cuando la explosión sacudió al edificio. Irwanto indicó que su automóvil y los coches de otras personas habían sido registrados por guardias de seguridad cuando entró a la plaza. Esta práctica se ha vuelto común en Yakarta, que ha sido sacudida por una serie de atentados con bomba en los últimos años, cuatro de ellos en lo que va de este año.

El jefe de la policía nacional, el general Da’Bachtiar, dijo que la explosión fue ocasionada por un coche bomba y que para este atentado se utilizó una camioneta «Kijang», ensamblada en el país.

Pero a pesar de la presencia de trozos humanos cerca de los restos de esta camioneta, no se pudo determinar si se trataba de un atentado suicida.

La explosión tuvo lugar dos días antes que un tribunal de la isla indonesia de Bali entregue su primer veredicto relativo al atentado con bomba del 12 de octubre pasado en el cual murieron 202 personas, en su mayoría turistas occidentales.

La policía acusó del atentado de Bali a la organización Yemaa Islamiya, que según las autoridades está vinculada a la organización Al Qaeda.

Los vidrios de las ventanas de varios pisos del hotel y de la torre adyacente Rajawali se quebraron. La planta baja del hotel y al menos ocho automóviles estacionados frente al vestíbulo fueron presa de las llamas.

Los testigos vieron sangre y vidrios rotos y los canales de televisión mostraron imágenes de personas con heridas graves, una de las cuales perdió las dos piernas en la explosión, cuando eran colocadas en las ambulancias.

La zona fue inmediatamente cerrada al público, pero testigos dijeron a la radio Elshinta que vieron varios cadáveres en el lugar y que a algunos de ellos les faltaban partes del cuerpo. Nadie contestaba el teléfono del hotel Marriott. *

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