Las dos hijas también fueron víctimas
Las dos hijas del derrocado presidente iraquí Saddam Hussein, refugiadas desde el jueves en Jordania, fueron víctimas hace ocho años de las crueles prácticas de su padre, quien había ordenado en aquel momento asesinar a los maridos de ambas.
El 8 de agosto de 1995, los dos yernos de Saddam Hussein, el general Hussein Kamel Hassan al-Majid y su hermano el coronel Saddam Kamel, acompañados por sus esposas y una treintena de miembros de su familia, desertaron con bombos y platillos.
Peor aún, el general fugado, que ocupaba un alto lugar en la jerarquía iraquí, había llamado dos días más tarde a derrocar al régimen de su pariente político y había incitado al ejército a rebelarse, en una entrevista a la AFP.
Bagdad replicó acusando al ex ministro de la Industria militar de haber robado millones de dólares.
Hussein Kamel agravó su situación revelando informaciones sobre Saddam Hussein.
El general brindó informaciones sobre el armamento iraquí al jefe de la Comisión especial de la ONU encargada del desarme de Irak (Unscom), Rolf Ekeus, que obligaron a Bagdad a reconocer que había equipado a sus misiles con cabezas bacteriológicas.
La «traición» de Hussein Kamel y sus confidencias no bastaron para volver creíble a un general cuyas manos estaban manchadas de sangre: la oposición iraquí lo miraba con mala cara, el mundo árabe y Occidente se negaban a tratar con él, e incluso el difunto rey Hussein de Jordania, que lo había recibido con los brazos abiertos, lo ignoraba.
Sintiéndose aislado, Hussein Kamel comenzó a pensar en regresar a Irak, tal como se lo pedían su mujer y su cuñada.
El 14 de febrero de 1996, el general anunció a la AFP su intención de regresar a Irak.
En ese momento, Saddam Hussein recurrió a una estratagema diabólica e utilizó los «buenos oficios» de un empresario iraquí para «recuperar» a sus dos yernos.
«Tu arrepentimiento, el regreso a Irak de los miembros de tu familia, el reembolso de los millones de dólares robados y las informaciones que pudiste obtener durante tu estadía en el extranjero te harán merecer una amnistía», le habría dicho el mediador de Saddam al general.
Alentado por sus esposas, los dos yernos regresaron a Bagdad el 20 de febrero de 1996.
Uday Saddam Hussein recibió a sus dos hermanas junto a sus maridos en el puesto fronterizo iraquí de Trébil.
Las dos hijas de Saddam Hussein y sus nueve hijos fueron rápidamente separados de sus esposos, a quienes no volvieron a ver.
El divorcio con sus maridos fue anunciado el 23 de febrero.
El mismo día, Uday, su hermano Qusay, y el tío paterno de Hussein Kamel, Alí Hassan al-Majid (conocido con el apodo de «Alí el Químico»), supervisaron la operación de eliminación de los dos yernos del ex presidente iraquí.
Un grupo de hombres armados, presentados como miembros de la familia al-Majid, atacaron con disparos de mortero la vivienda donde se habían refugiado Hussein Kamel y sus familiares. Los dos yernos resistieron hasta la muerte.
Para volver ejemplar «el castigo a los traidores», se convocó a los vecinos del barrio para que vieran los cadáveres.
Alí Hassan al-Majid anunció la «buena nueva» por teléfono al presidente iraquí: «El perro traidor de Hussein Kamel y todos los suyos perecieron».
Las dos hijas de Saddam vivieron en reclusión en Irak hasta abandonar el país tras la caída del régimen, el 9 de abril.
Ocultas en Siria, las mujeres aparecieron el jueves pasado en Ammán. *
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