Escrito por: ISIDORO GILBERT
“Se trata de un quiebre cultural, de una derrota cultural fenomenal que es la cultura menemista y me parece que hay que hablar de esto en términos de proceso histórico que implica cómo se juega una forma de la verdad y la justicia que no tiene la lógica de nuestra imaginación”. “Y si nosotros analizamos cómo se fue (Fernando) De la Rúa, Carlos Chacho (Alvarez), (Raúl) AlfonsÃn y cómo se está yendo Menem, entonces se llega a la conclusión de que la sociedad está jugando una depuración muy profunda a partir de la ida patética de sus Ãconos más importantes, pero también es la ida de una cultura”, dice por donde habla.
Carrió impone sobre todas las consideraciones, la del papel de la sociedad en los hechos de estos dÃas. “El 70% de la sociedad argentina que dice ‘yo ya no les tengo miedo’, y van por un castigo cultural a Menem y a su forma de entender y hacer polÃtica. Esto es un hecho histórico que no puede ser oscurecido por las circunstancias de quiénes son los responsables y cómo se afecta la gobernabilidad, esa es otra cuestión. El tránsito de la sociedad es fenomenal por el castigo que significó la huida de Menem, se está construyendo el nuevo contrato moral”.
No cree que se asista al fin de las mafias, pesando sobre los destinos del paÃs pero si que “es el fin de una cultura. Esta va cambiando desde hace tiempo. Hace diez años que hay un conflicto entre dos culturas. La cultura de la ley, de los valores morales contra la cultura de la banalidad, del pragmatismo polÃtico y el choque es permanente. Lo que pasa es que con esto hay una nueva salida para la sociedad que se está resolviendo a favor de una impronta moral, que a lo mejor no se ve hoy, que no se ve en la elección de abril pero que se notará en el futuro. El hecho de que el 70% diga que iba a votar contra Menem por la deshonestidad y los valores que encarnaba te demuestra que es un cambio cualitativo excepcional que está en contra del aquel que encarna el roban pero hacen”. Ya se sabe que la diputada y su partido encararán, desde una postura de “oposición constructiva”, el respaldo legislativo al gobierno de Néstor Kirchner y que advierte en contra los acuerdos de cúpulas de partidos, Más aún; ha dicho que si hay miembros del ARI que se tientan por cargos en el gobierno, deberán abandonar ese partido que recogió el 27 de abril, 2,7 millones de votos.
Porque a Carrió le importa apoyar la institucionalidad desde la crÃtica y no el reparto de favores, derivaciones, a su gusto, de lo peor de la polÃtica. Acaso que por ello prefiere reflexionar y asegura que la huida de Menem representa “un suicidio polÃtico” y sobre todo un quiebre cultural “donde la sociedad es la responsable de la derrota menemista porque está queriendo ser otra cosa, que ve que se puede construir con otros valores morales, éticos y polÃticos”. De Kirchner dice que podrá obtener legitimidad sólo con un buen ejercicio del poder que lo aleje de la vieja polÃtica. En ese tren, la lÃder del ARI reitera dos cosas: una, que su partido no obstaculizará al presidente electo, y dos, que de ninguna manera se puede confundir esta afirmación como una señal de cogobierno y mucho menos aceptará cargos en la futura administración.
Ella sostiene que Kirchner debe relativizar el daño supuestamente infringido por Menem. “Yo tengo otra lectura que es una victoria social muy importante y que de esa victoria social debe apoderarse el nuevo presidente”, insistió en todos los reportajes.
No sabe si la huida de Menem es definitivamente su final ya que “los procesos sociales son de avance y retroceso. Depende de nosotros si la sociedad se mantiene firme en sus valores y avanza. Lo que sà está probado en nuestra sociedad es que si se exige cambio de modelo, no hay dirigente que pueda oponerse a esa corriente social”.
Para Carrió Menem huyó antes de que lo maten, en votos, claro, por que ” el suicidio siempre lleva una intención subalterna que es hacerle daño al otro”.
Para la diputada el avance en el plano cultural no arrastra inmediatamente la polÃtica que “obviamente tiene años, una cosa es cómo se derrumba un castillo de ficciones y otra cosa es cómo construir un castillo de verdad, que es lenta con avances y retrocesos”.
Duda que Kirchner puede encabezar ese proceso. En su momento señaló que con el nuevo mandatario tiene “enormes reservas morales sobre todo por cómo financió su campaña y sus prácticas polÃticas en su provincia. Pero no queremos tener malos augurios, las personas pueden cambiar, pueden construir”, señala, sin cerrar el destino.
Su reflexión define dos situaciones. ” Por un lado la miserable realidad de Menem. Y por el otro, la verdad del poder de Kirchner que hubiera podido ser confundido por las elecciones del domingo. Menem era lo que era, lo que siempre fue y quedó un Kirchner, que es Presidente, que tiene votos prestados. Su gran desafÃo es construir la autoridad polÃtica, que no está resuelto, y el tema de la legitimidad polÃtica, que son dos cosas distintas”.
Para Carrió “la legitimación es por el ejercicio, o sea que él en el ejercicio de su gobierno y con polÃticas correctas puede hacer las dos cosas porque hoy es el Presidente pero no tiene autoridad polÃtica. Si no lo logra vamos a vivir momentos difÃciles”.
” Si yo hubiera sido electa presidenta no hubiera podido decir ‘cómo me ayuda Kirchner’. No, él es el Presidente, él decidió de qué modo construir poder. SabÃa que construÃa con poder prestado y en consecuencia no es válido el argumento que dice que ‘yo uso a Duhalde para llegar y después uso a Elisa Carrió para mantenerme’. Esto no es asÃ. Lo que sà creemos es que nuestra responsabilidad institucional es no obstaculizar y permitir que el Presidente gobierne”.
Y aclara que no obstaculizar significa “no exacerbar el contenido de la oposición, pero nada va a cambiar una sola convicción nuestra. Durante el gobierno de la Alianza votamos en contra desde la reforma tributaria para adelante. Otra cosa es que yo utilice mi legitimidad polÃtica para debilitar a Kirchner, esto no lo harÃa como lo pretenden hacer otros sectores que hoy intentan mostrarse como una fuerza nueva”, en obvia referencia a Ricardo López Murphy, el nuevo numen de la derecha. *
No creo que se asista al fin de las mafias pesando sobre los destinos del paÃs, pero sà que es el fin de una cultura, dijo Carrió.
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