Revelan la identidad de "la Monica Lewinski" de JFK

Mimí Fahnestock admitió ayer que es la pasante de la Casa Blanca que mantuvo una relación con el presidente norteamericano, John Kennedy, en 1962, cuando tenía 19 años.

«Todo es verdad –admitió la mujer, que ahora trabaja como administradora en una iglesia presbiteriana en Nueva York– ,era muy joven, tenía 19 años y se trataba de mi primer trabajo», declaró Fahnestock a la prensa local.

La relación fue develada en un libro apenas publicado por el historiador Robert Dallek, una biografía de JFK titulada «Una vida inconclusa».

En el libro, la pasante no era identificada, pero algunos detalles les permitieron a los medios norteamericanos hallar a la mujer, que no había revelado su relación con Kennedy ni siquiera a sus dos hijas, ya casadas, que le dieron cuatro nietos.

La «Monica Lewinski» de JFK llegó a la Casa Blanca en 1961 para entrevistar a la primera dama, Jacqueline, quien había cursado en la misma y exclusiva escuela de Connecticut donde estudiaba la fascinante Mimí.

Como directora del diario escolar, la emprendedora muchacha consiguió una entrevista con la famosa ex alumna. Durante la visita a la Casa Blanca, fue sobre todo el presidente quien se interesó por la presencia de la joven, la cual al cabo de algunos meses obtuvo un cargo de pasante.

«No sabía hacer nada, pero participaba de todos los viajes del presidente. Nos dimos cuenta rápidamente que entre Mimí y el presidente había nacido una relación especial», revela Barbara Gamarekian, entonces empleada de la Oficina de Prensa de la Casa Blanca.

La presencia de la bella muchacha en los viajes del presidente, en la piscina de Palm Springs (California) o durante una visita a Bahamas, fue percibida incluso por la prensa, pero en aquella época la vida privada del presidente no era considerado un tema de los medios.

«Trabajé como pasante en la Casa Blanca durante dos veranos, en 1962 y 1963. Era muy ingenua. Jamás le conté a alguien lo que sucedió. Mis hijas tampoco sabían nada –admitió Fahnestock, todavía hoy fina y elegante –, y ha sido un alivio poder contarles a mis hijas un fragmento de la historia, pero no tengo intención de hacer público detalle alguno».

La mujer, que es viuda, se había casado pocos meses después de haber dejado su cargo en la Casa Blanca.

El secreto de Mimí habría seguido como tal si el historiador Dallek, hurgando en el archivo de la Biblioteca Kennedy de Boston, no se hubiera interesado en el testimonio de Gamarekian. *

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