Neumonía atípica: China la combate con pena de muerte
La Corte Suprema del país, en la que fue definida como «una interpretación de las leyes en vigor», afirmó que quien «difunda intencionalmente enfermedades contagiosas, poniendo en peligro la salud pública o provocando daños personales, la muerte o perjuicios a la propiedad pública o privada, es pasible de la muerte o de la prisión de por vida».
No se sabe con precisión si la amenaza se refiere al que rechaza o viola las órdenes de cuarentena o a quien, aunque tenga sospechas de estar enfermo de neumonía atípica (SARS), omita internarse en los hospitales especialmente preparados, pero es más que probable que se refiera a ambas categorías.
En su «interpretación» la Corte promete severas penas de detención a quien «rechace tratamientos médicos o las órdenes de aislamiento», a los responsables de la salud «culpables de negligencia» y a quien «venda falsas medicinas» o «impida a los trabajadores de la Cruz Roja o del Estado» operar para bloquear la epidemia.
La reacción de las organizaciones de defensa de derechos humanos ante la decisión de la Corte fue de condena, comenzando por el grupo de inspiración radical Ninguno Toque a Caín, que la encuadra entre las «políticas represivas» y recuerda que China tiene la triste primacía de las ejecuciones capitales.
Las cifras hablan de 3.138 en 2002, el 77 por ciento de las perpetradas en el mundo, según estimaciones del grupo, y 15 mil al año entre 1998 y 2001, según documentación secreta del Partido Comunista.
En China el virus del SARS mató hasta ahora a 271 personas y el país tiene al menos las dos terceras partes de los más de 7.000 casos del síndrome agudo respiratorio severo denunciados en el mundo.
Hace semanas se verificaron en cuatro provincias y en Pekín episodios de violencia contra los centros de cuarentena y médicos y enfermeros fueron atacados y golpeados.
El intento de retomar el control por medio de la represión fue criticado por los grupos vinculados con la defensa de los derechos humanos y la Organización Mundial de la Salud (OMS).
«Hay que mantener un delicado equilibrio entre la necesidad de la cuarentena y la de evitar estigmatizar a los enfermos», dijo la portavoz de la OMS, Mangai Balasegaram.
En China se registraron ayer 52 nuevos casos, el número más bajo desde que las autoridades comenzaron a revelar las verdaderas dimensiones de la crisis, el 20 de abril.
Los especialistas advirtieron, sin embargo, que el peligro de una ampliación a otras zonas del país de la epidemia es concreto. El viceministro de Agricultura, Liu Jian, afirmó que este peligro «persiste» y que se necesita «ejercer la máxima vigilancia y la máxima cautela».
Uno de los médicos de primera línea en la lucha contra la neumonía atípica, Cai Quancai, lanzó una alarma referida a la provincia de Hebei en la que, reveló, «hubo días atrás un aumento» en el número de contagios, y se amplió la distribución geográfica.
La epidemia crece en Taiwan, que tuvo 34 muertos y 264 casos, en su mayoría en las últimas dos semanas.
Ayer una tercera parte del Mackay Memorial Hospital de Taipei fue puesto en cuarentena, después del Hoping, siempre en Taipei, y un instituto de Kaohsiung, en el sur de la isla.
Soldados integrantes de grupos especiales para combatir la guerra química, que usan equipos especiales y máscaras antigás, fueron movilizados para desinfectar la capital, distrito por distrito. En Hong Kong el número de los nuevos casos sigue siendo bajo pero la mortalidad en cambio es alta: ayer se registraron cinco casos y murieron siete personas. *
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