Los obispos del Celam están preocupados

Latinoamérica sin integración es débil

El tema fue expuesto por el cardenal hondureño Oscar Rodríguez Madariaga en una rueda de prensa ofrecida en el segundo día de la XXIX Asamblea Ordinaria del Celam, que se reúne en Ypacaraí, unos 35 kilómetros al este de Asunción.

En esta reunión los principales responsables de la Iglesia Católica en el continente buscan un nuevo «Plan Global» que marcará su misión en los próximos cuatro años, en los que, según lo adelantado por Rodríguez Madariaga, podría inclinarse por un mayor apoyo a los procesos de integración.

«La realidad geopolítica de hoy día nos dice que Latinoamérica no significa nada en el concierto de las naciones, estamos excluidos», afirmó el cardenal hondureño al defender la idea de un mayor acercamiento político y económico entre los países de la región.

Argumentó que «la desintegración del continente es precisamente nuestra debilidad» y motivo principal de la imposibilidad de alcanzar metas superiores que puedan responder a las necesidades del pueblo cada vez más empobrecido.

Según Rodríguez Madariaga, frente al actual proceso de globalización «puramente economicista» que envuelve al mundo no se puede saber hasta qué punto los países de América Latina pueden seguir pensando que son independientes.

A pesar de todo, el cardenal cree que hay esperanzas de construir estructuras de mayor integración en el continente que no sean meramente de mercados, y citó como ejemplo los esfuerzos del Parlamento Latinoamericano, las iniciativas del Mercado Común del Sur (Mercosur) y la Comunidad Andina.

«Luchar por una mayor integración debe ser una misión más de la Iglesia», apuntó Rodríguez Madariaga.

En la rueda de prensa participaron también el arzobispo de Mérida (Venezuela), Baltazar Enrique Porras, y el obispo de Caacupé (Paraguay), Claudio Giménez.

Porras señaló como otra causa de la difícil situación social y económica de millones de latinoamericanos al «muy deficiente desarrollo de la democracia» en los países del área.

«Lo que las democracias han hecho es sencillamente elegir a unas personas que luego asumen el poder. Se necesita un consenso de la sociedad sobre lo que se quiere para el país, porque la buena voluntad y las buenas intenciones no son suficientes», afirmó Porras.

Añadió que los pueblos de América Latina deben crear «una ética más humanista» para que sus autoridades respondan a los intereses de la población y no a los grupos de poder.

La Asamblea tiene entre sus invitados al enviado del papa Juan Pablo II, el cardenal Giovanni Battista Re, prefecto de la Congregación para los Obispos y presidente de la Pontificia Comisión para América Latina.

En total participan más de 40 obispos, 16 arzobispos y nueve cardenales, que estarán reunidos en Ypacaraí hasta el viernes próximo. *

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