Sus padres fueron asesinados por la Triple A y pasó a manos de un militar

Las Abuelas de Plaza de Mayo encuentran a otro hijo de desaparecidos

«Abuelas de Plaza de Mayo ha logrado otro reencuentro de un nieto con su identidad, su historia personal y su familia», informó una portavoz de la entidad a la AFP.

Se trata de Horacio Pietragalla Corti, de 27 años, nacido el 11 de marzo de 1976, hijo del matrimonio de Horacio Pietragalla y Liliana Corti, quienes fueron asesinados por la Triple A (Asociación Anticomunista Argentina), pero cuyos restos nunca fueron devueltos a sus familiares.

Por la apropiación ilegal está acusado el teniente coronel retirado Hernán Tefzlaff, quien ya cumple condena por el robo de Hilda Victoria Montenegro, otra hija de desaparecidos.

Liliana Corti fue asesinada en un operativo represivo, en su casa de la localidad bonaerense de Villa Adelina (periferia norte), el 5 de agosto de 1976, mientras Horacio, su bebé de seis meses, fue secuestrado y luego desaparecido, recordó Abuelas.

Desde que Horacio fue robado, su familia «lo buscó incansablemente, su abuelo materno recorrió todos los lugares que le indicaron pero nunca pudo encontrarlo», recordó la entidad que había incorporado el caso a otra causa ante el juez federal Roberto Marquevich.

Ante dudas sobre su origen, el propio Horacio se presentó a fines del año pasado, con la falsa identidad que le adjudicaron tras secuestrarlo, ante la oficial Comisión Nacional por el Derecho a la Identidad.

El joven accedió a realizarse el análisis inmunogenético, lo que le permitió recuperar su verdadera identidad, que le fue confirmada el 11 de marzo de 2003, al cumplirse 27 años de su nacimiento, fecha que él desconocía.

«Lo cierto es que absurdamente lo que la vida me quitó apenas nací, hoy ya hombre, la vida me devuelve y hablo de mi verdadera identidad. Hoy puedo formar una familia con la mujer que amo sabiendo que soy un Pietragalla-Corti», señaló Horacio en una carta pública, en la que invita a otros como él, con dudas sobre su identidad, a acercarse a Abuelas.

El joven aclaró que se crió «con una familia que nada tuvo que ver con ese gobierno terrorista (por la dictadura militar)» y que le ofreció «todo lo que se le puede dar a un hijo».

«Mi madre de corazón, una mujer que trabajaba de empleada doméstica en la casa de un teniente coronel, llamado Hernán Tefzlaff, se interesó por mí ya que yo estaba destinado a una pareja, familiar de este sujeto, la cual arrepentida dejó atrás tal encargo», detalló.

Pese al amor que recibió, afirmó que dentro de él «había un presentimiento extraño que fue creciendo».

«La noticia de confirmación genética no fue más que una felicidad interminable, ya que sentía que mi búsqueda estaba llegando a su fin», relató en la carta.

Tras encontrarse con sus tíos, pudo comprobar el parecido que tiene con sus padres biológicos al destacar que «me enteré de la clase de personas que eran, su lucha por un país más justo e igualitario».

En sus más de 25 años de trabajo, Abuelas de Plaza de Mayo logró ubicar a 75 niños apropiados durante la dictadura, siete de ellos asesinados junto a sus padres.

La entidad estima en 500 el número de hijos de desaparecidos apropiados, de los cuales 260 tienen denuncia oficial. *

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