La política enfrenta a las matemáticas para la elección definitiva del 18 de mayo

Menem y Kirchner buscan aliados y votos para el balotaje

Como Kirchner fue catapultado a un primer plano por el presidente Eduardo Duhalde, no es fácil salirse del esquema del enfrentamiento que el bonaerense tiene con Menem, una disputa partidaria que ha sido trasladada al plano nacional. Como los dos que van al segundo turno, no suman el 50% de los sufragios si se omite los que logró el tercer PJ en esta puja, el puntano Adolfo Rodríguez Saá, la mitad de los electores no tendrá otra manera que optar por entrar en el juego que ni el centro-derechista Ricardo López Murphy ni la mayor referente del centro-izquierda, Elisa Carrió, consiguieron evitar. Así vistas las cosas, pareciera que el electorado, que en su mayoría no es peronista, confió otra vez en esa tienda política para encarar la crisis pero dentro de una mirada de moderación y acaso por creer que sólo el PJ garantiza la gobernabilidad, un aspecto que parece haber pesado con gran fuerza sobre el 77,53% de los ciudadanos que el domingo fue a sufragar, rompiendo todos los pronósticos en contrario.

Lo que pasará el 18 de mayo no es un cálculo aritmético: dependerá de cómo Menem y Kirchner consiguen conformar coaliciones de hecho o de derecho, para alzarse con la mayoría del 50% más uno para proclamarse el futuro presidente por cuatro años y poder revertir el período de mayor inestabilidad, al menos desde que en octubre de 1983, la Argentina reconquistó el gobierno que fija la Constitución Nacional.

¿Dónde pesca Menem?

Va de suyo que Menem intentará convencer a Ricardo López Murphy y a Rodríguez Saá para negociar un acuerdo que en definitiva encare el enfoque que la centro-derecha tiene del país. El líder de CREAR reunió tras sí para la formación de su confluencia, a partidos provinciales más ladeados a la derecha que a otro lado: a huestes que anduvieron en el pasado con Domingo Cavallo, a ex radicales que en general eran del agrado de Fernando de la Rúa, e independientes.

Pero los 3.130.000 votos que los acompañaron, llegaron también de sectores que lo vieron como el canal, precisamente, que podría lidiar en la puja interperonista para no dejar el escenario nacional sólo en manos del movimiento que fundó Juan Perón: en ese caudal, no escasearon votos de personas con actitudes progresistas y sobre todo, antimenemistas.

Fuerte en capas medias y altas, el electorado de LM puede, desde ese punto de ver las cosas, bifurcarse en el Menem defensor del capital concentrado y populista y con disgusto ir detrás de Kirchner. Lo mismo puede ocurrir con el importante afluente pro radical que lo acompañó ahora, pero atención, López Murphy es un líder emergente, que hizo su discurso de repudio al estilo menemista la madre de todas las consignas y entonces debe medir bien sus pasos para no agotar lo que acumuló provisionalmente el domingo.

Menem ya le envió emisarios para encarar la situación creada, lo mismo que al tercer peronista en discordia, Rodríguez Saá, que tiene con el ex mandatario una vieja enemistad porque al puntano siempre le quedó la duda de que su secuestro con su amante en un hotel de citas del amor, en 1994, fue obra del menemismo en represalia a su oposición a la reforma constitucional que le permitió al riojano ser reelecto un año más tarde.

Tampoco el puntano tiene atado los votos, al no ser en su provincia, San Luis, donde su hermano Alberto –un furibundo antimenemista– fue elegido el domingo gobernador.

De todos modos, como reunió para la patriada a la Biblia y el calefón, de allí pueden emigrar algunos cuadros al menemismo. ¿Ocurrirá lo mismo con su electorado, básicamente votantes históricos o nuevos por el peronismo, con muchas cuentas pendientes con Menem?

Kirchner se hará fuerte en el antimenemismo mayoritario

Kirchner sólo en apariencias tiene para sí el grueso de los 2,7 millones de votos que apoyaron a Carrió. La líder del ARI ya aseguró un no a Menem, pero no un sí a Kirchner, aunque no negando alguna forma de convivencia siempre que no sea visto como un toma y daca por cargos o un acuerdo de cúpulas, una de las bases éticas de su prédica.

Dependerá cómo encare el sureño su búsqueda. No se trata solamente de postular una gran convocatoria, también lo ha hecho su rival, sino poner a la consideración de los votantes un programa que atraiga a los electores de Carrió, Rodríguez Saá y sectores de los que lo hicieron por López Murphy.

Es altamente probable que los restos de la Unión Cívica Radical (2,3% de los votos) aconsejen sufragar por el sureño a lo que añaden una importante bancada en las dos cámaras con origen en tiempos de mayor prosperidad política.

Los socialistas que consiguieron solamente el 1,1% de los votos, entran en un período de debates que dejará en el camino a algunos de sus actuales dirigentes máximos y se revitalizará la tendencia a volver a acordar con el ARI.

Algo de eso ya ocurrió alrededor de la campaña para reelegir como jefe del gobierno porteño a Aníbal Ibarra, máximo dirigente del Frente Grande donde los cariños fueron repartidos entre Kirchner y la chaqueña. Ibarra ya convocó a votar por el gobernador de Santa Cruz.

Si fuera por los encuestadores, el segundo turno sería para Kirchner, pero conviene ser prudente al respecto. No sólo la izquierda puede no querer participar del balotaje, también independientes de un amplio espectro, si no se ven interpretados programáticamente, especialmente por Kirchner, habida cuenta del viejo antiperonismo que anida en muchos de los que eligen.

¿Y Duhalde?. Es el gran elector de Kirchner, que tiene fuertes compromisos con el aparato justicialista bonaerense que fue clave en la elección del domingo, para que Menem mordiera el polvo de la derrota en los cordones populares que rodean a la Capital Federal. ¿Actuará el Presidente como estadista o se dejará tentar por la victoria? ¿Facilitará un frente amplio de hecho, o atará al sureño a su mandato?

Son interrogantes que estarán en el debate. Y además, han vencido los mandatos de las autoridades del PJ, formalmente en manos de Menem, la estructura del partido, y de Duhalde, las del Congreso.

Es difícil que el bonaerense no quiera darle un golpe de gracia al riojano en el campo partidario. Que puede enredar nuevamente todo, y esas perspectivas pueden repeler la actividad militante de Carrió, una buena disposición por parte de López Murphy. Veremos. *

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