Una nueva y categórica condena de la ONU a Israel

La barahúnda originada en torno al debate sobre los derechos humanos en Cuba, y su difusión excluyente por los medios de matriz norteamericana, determinó que pasaran a segundo plano, o simplemente se ocultaran, las resoluciones adoptadas por la misma Comisión de Derechos Humanos de la ONU en sus recientes sesiones de Ginebra, que una vez más condenan categóricamente a Israel por las masacres de los palestinos (más de 2.200 muertos y 25 mil heridos desde el 28 de setiembre de 2000), la ocupación militar de sus territorios y la instalación de asentamientos, las detenciones masivas sin juicio alguno, la voladura de más de 30 mil viviendas, el despojo del agua, el arrasamiento de tierras agrícolas y la tala de árboles, las prácticas aberrantes de torturas, ataques a hospitales y toda la gama de violaciones a los derechos humanos.

Las violaciones sistemáticas de Israel

Los considerandos de la resolución adoptada el 8 de abril recuerdan las violaciones sistemáticas en que ha incurrido Israel a todas las anteriores resoluciones de la ONU, en particular las del Consejo de Seguridad Nº 242 de 22 de noviembre 1967, la 338 de 22 de octubre 1973, la 1397 de 12 marzo 2002, las 1402 y 1403 de 30 de marzo y 4 de abril 2002. Dichas resoluciones se refieren a la violación por los israelíes de los derechos humanos en los territorios palestinos ocupados, incluida Jerusalén oriental, ocupada desde 1967. La nueva resolución recoge los informes de los relatores especiales John Dugard, Miloon Kothari y Jean Ziegler, y comprueba que Israel no cooperó con la Comisión de Investigación sobre derechos humanos establecida por resolución de 19 de octubre de 2000 y otras análogas.

La Comisión se declara «gravemente preocupada por el hecho de que siga empeorando la situación en los territorios palestinos ocupados y por las graves violaciones de los DDHH y del derecho internacional humanitario, en particular las ejecuciones extrajudiciales, los bloqueos, los castigos colectivos, la persistencia en la creación de asentamientos, las detenciones arbitrarias, el asedio de ciudades y pueblos palestinos, el bombardeo de distritos residenciales palestinos desde aviones, tanques y buques de guerra israelíes, las incursiones en pueblos y campamentos y las muertes de hombres, mujeres y niños que en ellas se producen, como sucedió últimamente en los campamentos de Yenín, Balata, Jan Yunis, Rafa, Ramalla, Gaza, Naplusa, El Bira, Al Amari, Yabaliya, Belén, Deisha, Hay al-Daraj y Hay al-Zaitun en la ciudad de Gaza».

Condena decuplicada

La parte resolutiva «condena enérgicamente una vez más las violaciones de los DDHH cometidos por las autoridades de ocupación israelíes en el territorio palestino ocupado, incluida Jerusalén oriental», la ocupación por Israel del territorio palestino, la guerra emprendida por el ejército israelí contra las ciudades y campamentos palestinos, la práctica de las eliminaciones o ejecuciones extrajudiciales de palestinos, la creación de nuevos asentamientos israelíes y la ampliación de los existentes en territorio palestino ocupado, la expropiación de tierras, la administración arbitraria del agua y la construcción de carreteras de circunvalación (calificando esas violaciones como «delito de guerra»), la expropiación de viviendas palestinas en Jerusalén y Hebrón, la anulación de los documentos de identidad de los ciudadanos de Jerusalén oriental y la imposición de gravámenes excesivos a los mismos para obligarlos a abandonar sus hogares y promover la «judaización» de Jerusalén. Condena la utilización de la tortura contra los palestinos durante los interrogatorios, las ofensivas del ejército israelí contra los hospitales, «el hecho de que el ejército de ocupación israelí abra fuego contra las ambulancias y el personal paramédico, y la práctica de impedir a las ambulancias y vehículos de la Cruz Roja que lleguen a los heridos y los muertos a fin de transportarlos al hospital, dejando que los heridos mueran desangrados en las calles».

Asedio militar, detenciones masivas, viviendas destruidas

La resolución de la Comisión expresa su grave preocupación «por el asedio militar y el aislamiento de las ciudades y pueblos palestinos entre sí mediante el establecimiento de puestos de control militares en las carreteras que se utilizan como trampas para matar palestinos»; por la restricción de movimientos impuesta al presidente Arafat; por las detenciones en masa de cerca de 15 mil palestinos y la destrucción de más de 30 mil viviendas. Reafirma que «considera ilegal y carente de validez todo cambio de la situación geográfica, demográfica e institucional de Jerusalén oriental con respecto a la situación anterior a la guerra de junio de 1967″. Exhorta nuevamente a Israel a que se retire de los territorios ocupados, incluida Jerusalén oriental, y solicita a la ONU que se proporcione protección internacional al pueblo palestino hasta que cese la ocupación por parte de Israel.

El voto infamante de Uruguay

Hubo 33 votos a favor, correspondientes a: Argelia, Argentina, Armenia, Bahrain, Brasil, Burkina Faso, Chile, China, Cuba, RD del Congo, Gabón, India, Kenya, Libia, Malasia, Pakistán, Corea, Rusia, Arabia Saudita, Senegal, Sierra Leona, Sudáfrica, Sri Lanka, Sudán, Swazilandia, Siria, Tailandia, Togo, Uganda, Ucrania, Venezuela, Vietnam y Zimbabwe. Votaron en contra 5 países: Australia, Canadá, Alemania, Perú y (como siempre) Estados Unidos.

Las abstenciones fueron 15: Austria, Bélgica, Camerún, Costa Rica, Croacia, Francia, Guatemala, Irlanda, Japón, México, Paraguay, Polonia, Suecia, Reino Unido y Uruguay. En una línea de total supeditación a EEUU, expuesta por el presidente Batlle tras su encuentro con Bush en Washington, Uruguay llevó la voz cantante contra Cuba en la reunión de Ginebra pero no condenó las violaciones tremendas y sistemáticas de los DDHH perpetradas por Israel contra los palestinos. *

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