Escrito por: ISIDORO GILBERT

La noche del jueves cerraron las campañas y la más numerosa, pero por debajo de las expectativas de los organizadores, la encabezó Carlos Menem con su partido ad hoc, Frente por la Lealtad, acompañado por su compañero de fórmula, Juan Carlos Romero, y al finalizar el mitin, los consabidos besos de Cecilia Bolocco, la esposa del pretendiente y flamante embarazada, oficialmente difundido, como parte del marketing donde parece que vale todo.
No en vano el riojano pasó una década por la presidencia y sabe auscultar muchos de los asuntos que abruman a los ciudadanos, gran parte de ellos, al decir de todos los demás candidatos de uno u otro modo, provocados por su modelo económico. Con todo, lo ocurrido con la Alianza de Fernando de la Rúa o con el interregno de Eduardo Duhalde con su devaluación asimétrica, precipitó al abismo a millones de personas. Sobre esta realidad, el ex mandatario prometió a la multitud bajar la desocupación a un dÃgito, dar dos comidas gratuitas diarias asà como medicamentos, a los hambrientos, mantener los planes de auxilio a los más necesitados, atraer inversiones, un ambicioso plan de obras públicas, etc.
Lo que destacó además, es el tema de la inseguridad, mezclando, adrede, la violencia delictiva, con las movilizaciones callejeras, cortes de rutas incluso, de los piqueteros particularmente. Asà ha propuesto que los militares participen en la lucha contra el delito y a pesar que está vedado por la ley dijo que está dispuesto a llenar la calle de hombres con uniforme. También sostuvo en otra ocasión que no le temblarÃa el pulso para gobernar con estado de sitio, es decir una supresión de las libertades individuales, hasta disminuir los Ãndices delictivos.
“La calle está llena de encapuchados con garrotes y eso no es lo que queremos los argentinos”, advirtió. Se refirió, de ese modo, a los piqueteros que cortan calles y accesos a la ciudad todos los dÃas, fomentando el malhumor popular. Por esas palabras, uno de los lÃderes piqueteros, Luis D’ElÃa, lo denunció por el delito de discriminación.
En verdad, el tema de la falta de seguridad penetra muy hondo en la sociedad, aunque los delitos, en cifras absolutas, no hayan aumentado tanto respecto a los de la década menemista. Según un trabajo del Ministerio de Justicia, entre los años 1990 y 1999 se registraron anualmente 2.904 hechos delictivos. La cifra ascendió a 3.125 durante el año pasado. Pero la sensación social, por diversos factores Âcomo las marchas callejeras y los conflictos es de mayor gravedad de lo que indican las estadÃsticas.
Quien recogió el guante al desafÃo planteado por Menem no fueron sus rivales partidarios (Néstor Kirchner y Adolfo RodrÃguez Saá), sino el candidato de la derecha no peronista, Ricardo López Murphy. En su programa también habla de “mano dura” contra el movimiento de desocupados si “trasgreden la ley” pero sentenció que “sólo un loco” podrÃa suponer que las fuerzas armadas están para perseguir a los ladrones y que los tanques podrÃan ser utilizados para evitar los robos. López Murphy fue durante más de un año ministro de Defensa del gobierno de la Alianza, antes de su traumático paso a EconomÃa. Y llegó a conocer muy bien el paño castrense.
Aunque una parte importante de los efectivos militares sufragan por Menem, López Murphy, y en menor medida por Kirchner –según un general de División y un coronel que hablaron con este periodista– no quieren escuchar nada sobre mezclarse con cuidar delincuentes. Con todo, es evidente que las movilizaciones sociales los alarman cuando escuchan proclamas de revolución en boca de algunos lÃderes de desocupados. Una de esas voces dijo a LA REPUBLICA que la gobernabilidad es el tema que más les preocupa y esperan que la reconciliación con la sociedad tras la ordalÃa represiva de los 70, termine cuando dentro de diez años no quede ya ni un cadete que haya iniciado antes de la normalización institucional del paÃs sus estudios. “Cada 30 años se renueva totalmente el plantel militar”, explicó.
El papel de las fuerzas armadas dividió de manera tajante a Menem del resto de los candidatos. En materia económica, en cambio en sus últimas intervenciones el riojano dice quedar menos apegado con el pasado. Asà viró en su discurso desde la creación de otra convertibilidad, al estilo de la que en tiempos impuso Domingo Cavallo, y la dolarización de la economÃa, al mantenimiento de las reglas de juego impuestas por el ministro de EconomÃa, Roberto Lavagna, basadas en la libre flotación de la moneda y en el peso como moneda única circulante. Eso sÃ, es con López Murphy, el defensor a ultranza del ALCA: “Es un invento de Perón, cuando hablaba del continentalismo, y no de los americanos”, dijo muy fresco a la multitud reunida en el estadio de River Plate.
Otra diferencia importante en la campaña electoral se abrió con relación a la futura renegociación de la deuda externa, que asciende a 180 mil millones de dólares. Menem y López Murphy coincidieron en la necesidad de solicitar nuevos plazos a los organismos internacionales para poder enfrentarse al alto endeudamiento. Kirchner, en cambio, promueve una reducción de la deuda como forma de saldar el pleito, posición cercana a la de la lÃder del ARI, Elisa Carrió.
La diputada que sigue creyendo que la volatilidad del sufragio le da una chance mañana, culminó su campaña advirtiendo contra el voto del miedo, y a favor de votar a conciencia, segura de que ella representa efectivamente el cambio, pero que una feroz prédica tiende a debilitarla tanto desde el espacio de Kirchner (el mal menor) como de López Murphy, para instalar una opción no peronista para el final.
Kirchner hizo también un mitin con cerca de 25 mil personas en el partido de La Matanza, que tiene más habitantes que muchas provincias y es donde el peronismo recoge más sufragios. El centro de su discurso fue sostener que el domingo están en juego dos modelos. Uno, el que él encarna, de producción, trabajo, inclusión social, respaldo al Mercosur sobre el ALCA y el de Menem o López Murphy que son las opciones de la derecha económica causantes de la mayor crisis de la historia de este paÃs.
Desde San Luis, su ex gobernador y hoy candidato presidencial, Adolfo RodrÃguez Saá, cerró la campaña con decenas de propuestas dirigidas a cada sector social, incluso los discapacitados, como aquello de “a cada santo una vela”, con fuerte acusaciones contra Menem, Kirchner y López Murphy, y asegurando que sus encuestas, incluso la de la cadena brasileña O’Globo, lo dan como triunfador, que el segundo turno lo dilucidará con el riojano. Alea jacta est. *
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