Mueren otros dos reporteros

Un reportero alemán y otro español murieron ayer en un ataque contra una posición estadounidense en las afueras de Bagdad, elevando así a nueve el número de periodistas muertos en la nueva guerra en el Golfo Pérsico, entre cronistas, camarógrafos e intérpretes.

La noticia de la muerte de Julio Anguita Parrado, corresponsal del diario El Mundo en Irak, conmovió ayer a España, donde el joven reportero era también conocido por ser hijo del comunista Julio Anguita, ex líder del partido Izquierda Unida.

Parrado, de 32 años, y el periodista alemán, cuyo nombre todavía no se conocía, murieron junto a dos soldados norteamericanos durante el ataque iraquí lanzado contra una posición de comunicaciones de las fuerzas armadas estadounidenses en la periferia sur de Bagdad.

«Un tipo de cohete impactó de cerca el centro táctico de operaciones de la segunda brigada» de la tercera división de la infantería estadounidense, informó el jefe de relaciones públicas de ese cuerpo, el mayor Michael Birmingham.

Otros voceros militares señalaron que, al parecer, el proyectil provino desde el sur del campamento estadounidense, es decir que no partió desde la capital iraquí. Las fuentes confirmaron que la explosión dejó unos quince heridos  dos de ellos en graves condiciones  y destruyó unos 17 vehículos militares».

El cohete «dejó un gran cráter» en el lugar donde explotó, dijeron los jefes militares norteamericanos, quienes revelaron que la presencia de varios médicos en el lugar evitó que el número de muertos fuera superior.

Parrado y el periodista alemán habían hecho todo el camino desde Kuwait junto a la división de los infantes norteamericanos, al igual que otros reporteros «agregados» a diversos cuerpos militares estadounidenses y británicos.

Ambos se sumaron así a la triste lista que inició el periodista australiano Paul Moran, de 39 años, quien había llegado a la zona trabajando para la cadena Australian Broadcasting Corporation (ABC) y murió el 22 de marzo al estallar un taxi bomba en el Kurdistán iraquí.

El mismo día cayó el veterano reportero de guerra británico Terry Lloyd, de 50 años, quien trabajaba para la productora ITN y, al parecer, murió por el «fuego amigo» que lo alcanzó en los alrededores de Basora.

Ocho días después, un productor de la misma ITN, Gaby Rado, de 48 años, murió al caerse desde el techo de un hotel en Suleimaniya, también en el Kurdistán, mientras trabajaba en una nota sobre la guerra. *

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