Una gran ciudad sin ley

Una imparable multitud de hombres y mujeres se apoderó de las calles de Basora ayer lunes: la anarquía y la ley del más fuerte se han impuesto tras más de 10 días de combates y aprovechando el caos la ciudad entera fue desvalijada por ciudadanos encolerizados contra un régimen agónico que les dejó de lado durante años.

La universidad, ministerios, organismos oficiales y casas de miembros del partido Baas, en el poder en Bagdad, fueron los objetivos prioritarios de estos miles de ciudadanos, convertidos en ladrones una vez que los tanques británicos penetraron en el corazón de la ciudad.

El vacío de autoridad dejado por las tropas en su ofensiva fue total y la ciudad entera, donde viven 2 millones de habitantes (un millón intramuros), se convirtió en botín de una población paupérrima, ávida de bienes materiales.

«Antes de que las tropas llegaran en Irak había un 100% de seguridad. El gobierno era fuerte e impedía que la gente robase. Pero ahora, esta gente me puede matar aquí mismo para llevarse mi automóvil», explicó a la AFP un ingeniero naval de la ciudad llamado Mohammad. *

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