El gobierno argentino no condena a Washington por los bombardeos

Piden juicio político al canciller

El reclamo fue encabezado por la diputada Elisa Carrió, la única pretendiente no peronista para las elecciones del próximo 27 que aún tiene alguna chance de ir al segundo turno, flanqueada por legisladores del Partido Socialista, del Polo Social, del Frente para el Cambio y aunque no estuvieron presentes en la conferencia de prensa adhirieron al pedido, la candidata presidencial por Izquierda Unida, Patricia Walsh, y el legislador de Autodeterminación y Libertad, Luis Zamora.

¿Qué le imputan al ministro de Relaciones Exteriores? No haber respaldado en la Comisión de Derechos Humanos de la ONU, que funciona en Ginebra, el reclamo de Brasil, Venezuela y Cuba para que ese organismo condene los bombardeos a objetivos civiles y ciudades perpetrados por los EEUU.

Para Carrió y sus acompañantes es otra prueba del doble estándar de la política externa frente al conflicto y en sus relaciones con Brasil.

¿Qué replicó Ruckauf? Que la izquierda comete un error: no es que la Argentina no condena la guerra, pero cree, como lo sostuvieron Francia y Alemania, que el tema de los bombardeos son de jurisdicción del Tribunal Penal Internacional.

No pareció un argumento convincente, en todo caso, que una postura de condena en Ginebra serviría para el momento en que los responsables de los crímenes sean acusados ante el Tribunal Internacional, que, debe recordarse, Washington desconoce.

Como se ha escrito que entre el canciller y el presidente Eduardo Duhalde hay diferencias en cómo encarar la agresión sobre Irak, Ruckauf se apresuró a aclarar: «Yo asesoro, quien decide es el Presidente».

Carrió cree por eso que el canciller dijo que hay un doble estándar en el discurso oficial. Casi a diario, Duhalde condena la guerra, comparte su horror por las imagines que se ven en la TV por efectos de los bombazos o de los misiles perdidos que caen en los mercados de Bagdad con sus víctimas a raudales. El actual es un «gobierno cómplice y cínico», tronó la legisladora.

Las instrucciones que tienen los diplomáticos en la ONU, por caso, es no acompañar los reclamos crecientes por convocar a la Asamblea General para abordar el cese del fuego, que ayer pidieron conjuntamente Rusia, Alemania y Francia.

De hecho, la alianza argentino-brasileña se deteriora o se distancia debido a las diferencias entre Itamaraty y el Palacio San Martín de cómo posicionarse frente a la guerra.

Duhalde inició un viaje que abarcará el Vaticano y España y su entrevista con el Papa servirá para expresarle su respaldo a su condena a la guerra. Si es así, ¿por qué la irritación de la oposición progresista y de izquierda? Desde ese espacio insisten en las definiciones no verbales sino concretas, y en éstas, Washington ni siquiera es tocado.

Aunque no viajarán juntos, porque Ruckauf tiene compromisos en Portugal, Presidente y ministros se unirán en España y allí tomarán la decisión sobre el voto argentino en Ginebra respecto de Cuba.

LA REPUBLICA conoce que el diputado peronista Jorge Obeid le solicitó a Duhalde que cambie su voto de condena a La Habana por la abstención; que el ex presidente Raúl Alfonsín, que estuvo con el Presidente el jueves hablando sobre su automediación en la interna de Venezuela, no en ese momento sino en otro, se pronunció en el mismo sentido.

«La determinación final la adoptará el Presidente», insistió Ruckauf sobre este voto pero todo el mundo sabe que el canciller es partidario de mantener la condena.

Dicen que Duhalde no quiere un voto negativo, sea por convencimiento, sea por razones electorales o por restablecer coincidencias con Brasil. Eso se sabrá el 14. Las presiones son enormes y el pretendiente por el oficialismo, Néstor Kirchner, de eso no dice nada. *

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