El avión desapareció en una misión sobre el centro de Irak

Un relámpago en el cielo

El comandante del «USS Kitty Hawk» daba cuenta el viernes de la desaparición, el miércoles, de uno de sus hombres durante una misión de bombardeo en Irak.

El Comando Central norteamericano (Centcom), con base en Qatar, indicó el jueves que el caza-bombardero F/A-18 pudo haber sido derribado por un misil Patriot, sin precisar la suerte del piloto.

Militares a bordo del porta-aviones se negaron a identificar al piloto, mientras las operaciones de búsqueda continuaban el viernes, 36 horas después de haber sido visto al mando de su caza en compañía de otro Hornet del «Kitty Hawk».

«Pudieron haber visto misiles en el aire, y se defendían activamente contra los artefactos», declaró a los periodistas el capitán Patrick Driscoll, quien comanda la aviación a bordo del porta-aviones.

El segundo piloto «vio un relámpago en el cielo cerca de su compañero de escuadrón y luego continuó defendiéndose (…) antes de realizar una maniobra para escapar de la zona», dijo.

Afirmó que el segundo piloto no vio ningún paracaídas, «pero eso no es extraño pues era de noche y es muy difícil ver algo».

El capitán Driscoll no explicó las razones de estas dificultades, cuando los pilotos norteamericanos están equipados de anteojos de visión nocturna.

El aviador desaparecido formaba parte de un escuadrón de veinte pilotos muy unidos, en el seno de un grupo de 200 personas.

La fecha de la penúltima desaparición de un piloto de un portaaviones durante una misión de combate se remonta a mucho tiempo atrás. «Tal vez en Vietnam o en Corea», indicó el comandante Driscoll.

Por su parte, el contraalmirante Matthew Moffit, comandante del grupo de combate del porta-aviones, indicó que los oficiales superiores no manejan con sus pilotos la hipótesis de que un Patriot haya derribado al Hornet de su compañero.

«No lo hacemos porque es un rumor y especulación en esta fase. No nos extendemos en eso», aseguró el comandante Moffit, durante una conferencia de prensa conjunta con el comandante Driscoll.

Ante la pregunta de si la tesis de un posible «disparo-amigo» suscitaba la cólera de los otros pilotos, Matthew Moffit respondió: «No lo creo en esta fase. Yo pienso que ellos (los pilotos) están concentrados en sus misiones. Es un lugar peligroso ese, así que yo no lo definiría como cólera». *

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