Fue aclamado por una multitud que se abría paso ante un líder iraquí sonriente

Saddam en las calles de Bagdad

Las imágenes provocaron la reacción inmediata del gobierno estadounidense, que puso nuevamente en duda la autenticidad del envío y del mensaje del presidente, aunque por último lo consideró poco importante.

Es la primera vez, desde que las fuerzas angloestadounidenses atacaron Irak, el 20 de marzo, que Saddam parece estar en las calles de Bagdad, rodeado de gente y con una gruesa columna de humo esfumándose en el horizonte.

Esa columna de humo como telón de fondo y las referencias que hizo Saddam en su mensaje al helicóptero Apache derribado por los iraquíes el 24 de marzo dieron referencia temporal a las imágenes y, en consecuencia, procuran desvirtuar las versiones norteamericanas que dan por muerto o herido gravemente al presidente iraquí.

La televisión estatal iraquí afirmó que las imágenes de Saddam en las calles de Bagdad estaban siendo tomadas «en directo», pero como ocurre desde que Estados Unidos lanzó la ofensiva contra Irak fuentes aliadas lo pusieron en duda y afirmaron que es necesario hacer verificaciones para saber si se trata del «verdadero» Hussein.

Las imágenes mostraron a un Saddam sonriente durante una de las jornadas más difíciles en Bagdad desde que comenzó la guerra, con las tropas de la coalición ubicadas en el aeropuerto de la ciudad.

En uniforme militar y acompañado por algunos militares, el presidente apareció rodeado por una multitud que lo aclamaba.

Una mujer cubierta con un velo negro le besó la mano, mientras muchos hombres levantaban fusiles Kalashnikov entre la multitud.

Saddam tomó a un niño en brazos y en un momento dado, desde un punto más elevado de la calle, saludó a la gente con el brazo y estrechó las manos a varios habitantes.

Aproximadamente una hora antes la televisión había difundido un mensaje de Saddam al pueblo iraquí. «La victoria será nuestra», reiteró Saddam durante el mensaje, en el que se refirió al helicóptero Apache norteamericano derribado el 24 de marzo pasado por un campesino iraquí de 70 años.

«Dios es grande y derrotará a los enemigos criminales», afirmó Saddam antes de citar el episodio del helicóptero como un ejemplo de la «determinación» del pueblo para enfrentarse al enemigo.

En esta oportunidad, y en vísperas de la batalla de Bagdad, Hussein le pidió a los iraquíes que «ataquen al enemigo con fuerza».

«Â¡Larga vida a nuestra nación! ¡Larga vida a Irak y larga vida a Palestina!», dijo Saddam Hussein en su proclama televisiva, en la que se lo vio vestido con uniforme y de pie, leyendo sin anteojos y con buen semblante.

Pero todo ello desató una nueva ola de especulaciones norteamericanas en torno de si se trata del «verdadero» presidente iraquí o de «uno de sus dobles», porque «se lo veía más joven».

Las imágenes de la televisión iraquí «importan poco, no creo que sea significativo saber de dónde vienen o cuándo fueron grabadas», se defendió la portavoz del Pentágono, Victoria Clarke.

«No lo vimos, ni vivo, ni muerto, desde que comenzó el conflicto», insistió Clarke.

Pero más allá del efecto «piscológico y vigorizante» que según los analistas genera cada aparición de Saddam en los iraquíes, las advertencias del régimen a las tropas angloestadounidenses corrieron por cuenta del ministro de Información, Mohammad Said al Sahaf, quien negó que el aeropuerto de Bagdad haya caído en manos de las tropas aliadas.

«Esta noche haremos operaciones suicidas», anticipó Al Sahaf, una advertencia que inquietó a los periodistas presentes en la conferencia de prensa, ya que el funcionario agregó que «será un ataque no convencional».

Consultado sobre si se trataría de armas de destrucción masiva, que según Estados Unidos posee Irak, Sahaf respondió que «no», y agregó que «será una operación de martirio en un nuevo estilo».

El ministro iraquí agregó que los militares angloestadounidenses que entraron en el aeropuerto de Bagdad «están aislados» y «difícilmente sobrevivirán» al ataque.

Por su parte, ante la versión norteamericana de la muerte de Saddam, el embajador de Irak en Moscú, Abbas Khalaf, aseguró que el presidente iraquí está «sano y salvo».

«Puedo reafirmar oficialmente que el presidente Saddam Hussein está sano y salvo», dijo Khalaf al margen de una reunión que mantuvo con el presidente del Congreso ruso, Guennadi Selezniov.

Según el diplomático, los rumores recogidos por la prensa sobre la muerte de Hussein o sobre heridas que hubiera sufrido, son sólo fruto de la propaganda de guerra. «Una acción subversiva -dijo- que apunta a arrojar una sombra sobre nuestro presidente».

En ese contexto, Ari Fleisher, portavoz del presidente norteamericano, George W. Bush, dijo que «la captura de Saddam» no es la medida de la «victoria» anglonorteamericana sobre Irak.

 

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