Secuestran lancha de pasajeros en Cuba y la desvían a EEUU
«Unas 15 o 16 personas subieron a bordo en una escala y obligaron a la tripulación a salir a mar abierto», dijo a la AFP Gilberto Vargas, padre de uno de los tripulantes de la embarcación.
El navío, con capacidad para unas 80 personas, integra una flotilla de tres lanchas que realizan a diario el cruce de la bahía de La Habana, transportando desde la localidad de Regla, al este de la ciudad, a obreros y empleados que cumplen funciones en el centro de la capital. Vargas, cuyo hijo Rodolfo es ayudante del patrón de la lancha secuestrada, dijo que la embarcación partió de Regla a las 05H00 GMT, y que en una escala que efectuó minutos después en Casablanca, un barrio al este de la bahía de La Habana, unas 15 o 16 personas tomaron por asalto la nave.
«En Casablanca ascendió ese grupo de entre 15 o 16 personas y tomaron el control de la lancha, que desde allí se dirigió a mar abierto. Seguro que pidieron ir a Miami (sur de Estados Unidos)», ubicada a 90 millas de la costa cubana y donde reside la mayor parte de la comunidad cubana en el exilio, dijo el informante.
Al terminar la entrevista con AFP en las cercanías del muelle desde donde partió el navío secuestrado, Vargas fue interceptado por oficiales de policía que le increparon haber dado información a la prensa y le condujeron hasta un automóvil de patrulla.
Hasta el momento, las autoridades cubanas no han dado información sobre el episodio y se desconoce el número de personas que estarían a bordo del precario navío. Expertos consultados aseguran que la lancha está diseñada para la navegación fluvial, pero que no cuenta con condiciones para internarse en mar abierto.
Información sin confirmar en La Habana señala que la embarcación estaría a unas 20 millas de la costa de Cuba, navegando a la deriva por falta de combustible.
En Miami, una portavoz del FBI, Judy Orihuela, confirmó a la AFP que autoridades cubanas les habrían comunicado que la nave viaja a la deriva y que unidades de la guardia costera se dirigen al lugar para interceptarla.
«Hemos enviado a negociadores, que ya están en camino», dijo Orihuela sin dar más detalles de la operación. Según los acuerdos migratorios suscritos en 1995 entre Washington y La Habana, los emigrantes ilegales interceptados antes de poner pie en suelo estadounidense, deben de ser devueltos a Cuba, que se comprometió a su vez a no tomar represalias contra ellos, siempre y cuando no hubieran incurrido en algún delito.
En este caso, las 15 o 16 personas que tomaron el control de la lancha podrían ser acusadas de secuestro, delito que en Cuba se castiga con severas penas de cárcel.
Este hecho ocurre apenas un día después que un solitario secuestrador, armado con granadas de mano, se apoderó de un avión de pasajeros cubano que cubría un recorrido interno, desviándolo hacia Cayo Hueso (sur de Estados Unidos). La aeronave, que originalmente transportaba 46 personas entre tripulantes y pasajeros, estuvo detenida por casi 14 horas en el aeropuerto de La Habana, donde tras intensas negociaciones se logró la liberación de 22 pasajeros antes de permitir que el avión despegara con el aeropirata a bordo.
El secuestrador fue identificado en un comunicado oficial como Adelmis Wilson González, de quien afirman que posee «pésimos antecedentes penales» y lo catalogan como un «hombre virulento, sumamente astuto pero de bajo nivel cultural».
A estos hechos, se suma otro secuestro aéreo registrado el 19 de marzo pasado, cuando seis hombres se apoderaron de otro avión de línea interno –que transportaba a 33 personas– mediante amenazas con armas blancas, y lo condujeron a Cayo Hueso.
Once de los ocupantes pidieron asilo en Estados Unidos y otros 16 pasajeros y tripulantes fueron repatriados a Cuba. Los seis secuestradores del avión fueron encausados en Estados Unidos y podrían ser condenados a un mínimo de 20 años de prisión.
La sucesión de secuestros en Cuba sería fruto de la desesperación de la gente para evadir la dura crisis económica que se vive en la isla, según dirigentes de la oposición interna, pero el gobierno del presidente Fidel Castro responsabiliza de estos episodios a las autoridades estadounidenses. *
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