"Alarmantes" daños ocasionados al rico patrimonio iraquí
«Lamentablemente, tenemos informaciones alarmantes sobre un cierto número de lugares que ya podrían haber sido dañados por los bombardeos y el conflicto», declaró Buchenaki, quien precisó haber «escrito inmediatamente una carta a las autoridades estadounidenses».
«Recibimos informaciones de que el museo de Tikrit (la ciudad natal de Saddam Hussein, en el norte de Irak) ha sido alcanzado, así como el de Mosul (norte) y un palacio de Bagdad que contiene una colección de objetos de la época de la monarquía», explicó el arqueólogo argelino, máxima autoridad de la Unesco en temas de cultura.
También expresó su «preocupación» por la situación en Basora (sur), «una ciudad importante con iglesias de la época caldea, monumentos y una arquitectura tradicional muy interesante en la ciudad vieja», explicó.
Buchenaki teme asimismo destrucciones en Nayaf y Kerbala, dos ciudades santas para los chiítas, donde se produjeron combates en los últimos días.
La Unesco había advertido a Estados Unidos de la importancia del patrimonio iraquí antes del inicio de la guerra. Hace más de un mes, Buchenaki envió una carta y un mapa al observador estadounidense ante la Unesco y posteriormente una lista de los museos del país.
La organización también recordó la existencia de convenciones internacionales, principalmente la de La Haya de 1954 sobre la protección de los bienes culturales en caso de conflicto armado.
«El observador norteamericano nos comunicó que todas las informaciones habían sido transmitidas a las autoridades responsables de las operaciones militares», explicó el vicedirector de Cultura. Según los arqueólogos, se necesitaría proteger 25.000 lugares en Irak. «Mesopotamia y el antiguo califato de los abasíes son joyas de la civilización. Por eso alertamos permanentemente para que, al lado de las pérdidas humanas que obviamente deploramos, el patrimonio cultural no sea destruido», declaró Buchenaki.
Desde Qatar, un responsable del comando central norteamericano (Centcom) replicó acusando a los iraquíes de utilizar deliberadamente lugares religiosos con fines militares.
Además de los bombardeos, la Unesco teme que se produzcan saqueos como ocurrió tras la primera Guerra del Golfo en 1991. Entonces desaparecieron 4.000 obras de varios museos como los de Basora, Kerbala y Mosul.
Para evitar que se produzcan saqueos, la organización internacional lanzó una campaña de sensibilización y escribió a Interpol, al Consejo Internacional de los Museos (ICOM), y advirtió a sus corresponsales en Ammán y Beirut.
Al tiempo que intenta evitar daños irreparables a la cuna del patrimonio de la humanidad, la Unesco ya prepara la reconstrucción. «El director general Koichiro Matsuura creó una ‘task force’ para la educación y la cultura», explicó Buchenaki.
«En el ámbito cultural, ya hemos contactado a un cierto número de expertos por el mundo y planeamos trabajar tan pronto como la situación sea segura con arqueólogos y conservadores iraquíes para hacer un balance de la situación». *
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