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Sabado 19 de Abril, 2014
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    Estados Unidos analiza usar “drones” en Latinoamérica

    Los aviones no tripulados –más conocidos como drones- devinieron en el arma más usada en las guerras que los Estados Unidos mantienen en Irak, Pakistán y Afganistán, que ahora evalúa la posibilidad de emplearlos en América Latina.

    Martes 11 de septiembre de 2012 | 10:45

    El avión no tripulado MQ-9 Reaper

    De los primeros aviones no tripulados de la década de 1990, empleados para vigilancia e inteligencia, el arma se ha convertido en complejas máquinas con tecnología de punta que incluye radares, sensores, procesadores, transmisores, láseres y armamento bélico que incluye artillería.

    Desde las bases en Nevada o Virginia, en Estados Unidos, el equipo integrado por un piloto, un artillero y un oficial de inteligencia, es capaz de atacar objetivos desde personales a edilicios, en cualquier parte del mundo.

    Informes no oficiales calculan en 2.000 las personas muertas por drones entre 2004 y 2011, de los cuales casi 400 habrían sido civiles, víctimas colaterales de los ataques. La Organización de Naciones Unidas, pidió a Estados Unidos que abra una investigación sobre los ataques perpetrados con drones en el mundo, pero la solicitud aún no ha sido respondida.

    Para uso en Latinoamérica

    Con el retiro de las tropas de Irak y Afganistán, centenares de drones perderían su tarea y los militares están pensando como hacer para que no caigan en desuso efectivo. Para ello ya están planeando trasladar los drones a misiones de la lucha antidroga en países de América del Sur y Centroamérica, según publica la revista especializada InsideDefense, de Estados Unidos.

    A estos efectos, el ejército norteamericano apunta ir incluso más lejos, desarrollando su nueva arma: el “Lethal Miniature Aerial Munition System” (LMAMS), un mini-drone, capaz de ser cargado a la espalda y armado por una sola persona en dos minutos, volar hasta 20 quilómetros en menos de 30 minutos, atacar el objetivo y luego autodestruirse. El anterior proyecto en este rango, fracasó, con una pérdida de US$10 millones, ya que el prototipo no fue capaz de perseguir el objetivo por más de 15 minutos, sin perder potencia para el ataque final.

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