"La economía mundial está funcionando como un Robin Hood al revés"

El Foro Social Mundial mostró la pujanza del movimiento ciudadano

Una torre de Babel de ideas y de las más diversas causas defendidas por ciudadanos de todo el mundo, el foro de Porto Alegre (sur de Brasil), terminó con un rotundo mensaje contra la guerra en Irak y en favor de un orden económico y político más justo y equitativo.

«La economía mundial está funcionando como un Robin Hood al revés», resume la organización Social Watch, al destacar que la transferencia neta de recursos a países subdesarrollados ha sido negativa desde 1997, lo que demuestra que «el dinero está siendo retirado de los países pobres para dárselo a los ricos».

En su batalla por cambiar esa realidad, el Foro Social que se reunió al mismo tiempo que el poderoso Foro Económico Mundial de Davos, Suiza, al que se opone, demostró que «se está creando una gigantesca onda de ciudadanía», declaró este martes el organizador Candido Grzybowski al cerrar el evento.

El crecimiento del Foro Social está claro en los números: cuando fue creado en 2001 la gran reunión de las ONG del planeta consiguió 15.000 participantes; en 2003 fueron más de 100.000 de 156 países, que convirtieron Porto Alegre y sus principales edificios públicos en un hervidero de ideas que casi desbordó a la organización, con más de 900 horas diarias simultáneas de debates que hicieron la vida imposible a muchos activistas.

Los retos son claros. El propio Grzybowski reconocía: «estamos lejos de una victoria traducida en nuevas políticas macroeconómicas y sociales (en el mundo), todavía tendremos que sufrir mucho para conseguir llevar adelante esa agenda en favor de un mundo más equitativo».

«El Foro Social Mundial nos ha mostrado que podemos unirnos y que tenemos una agenda común. Ahora tenemos que comenzar a flexionar nuestros músculos para ponerle las cosas difíciles a la globalización», afirmaba Srilata Swaminathan, vicepresidenta de All India Central Council of Trade Unions.

Las armas de los movimientos sociales para imponer su agenda siguen siendo las grandes manifestaciones contra las instituciones del mundo a las que se oponen. La agenda comienza el 15 de febrero, cuando ha sido convocada una gigantesca marcha contra la guerra en Irak en las principales ciudades del mundo.

También habrá protestas ante el grupo de naciones más industrializadas (G-8) en Evian (Francia) en junio y la Organización Mundial del Comercio (OMC) en Cancún (México) y en el encuentro anual del Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial (BM) en Washington, en setiembre.

Otra vía en la búsqueda del cambio es el propio gigante Foro Social Mundial, que no será sólo ese evento reunido una vez por año (en 2004 en India), sino que continuará como un proceso de movilización de la opinión pública, su principal arma, y de confluencia de ideas en foros regionales, temáticos y hasta locales en todas partes del mundo, el año entero.

Ese combate al neoliberalismo de los ciudadanos organizados ha ganado algunas batallas, estimó el secretario general de la ONU, Kofi Annan, en una carta enviada al Foro: «Hoy estamos en mejor posición que nunca para enfrentar esos problemas. Las conferencias y reuniones cumbre mundiales de los últimos años hicieron que algunos gobiernos se comprometieran a abrir sus mercados a los productos de países en desarrollo, a acelerar la reducción de la deuda, a aumentar las ayudas, a proteger el medio ambiente».

«Conseguimos deslegitimar el neoliberalismo», concluyó Grzybowski.*

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