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  • Llovieron tomates

    Al coro de “Mónica! Mónica” Egipto recibió a Hillary Clinton recordando a Lewinsky

    Las calles de El Cairo por donde circularía la caravana que condujo a Hillary Clinton desde el aeropuerto al hotel, se vieron colmadas por miles de manifestantes que al grito de “Mó-ni-ca!, Mó-ni-ca!” intentaban recordar la condición de la Secretaria de Estado, cuyo marido siendo presidente practicaba sexo en el despacho de la Casa Blanca con la estudiante Mónica Lewinsky.

    Martes 17 de julio de 2012 | 12:18

    Protestas durante la visita de Hillary Clinton a Egipto / AFP

    Los manifestantes portaban tomates que arrojaron contra la caravana de vehículos, así como zapatos una de las mayores ofensas que se puede hacer contra otra persona en Islam dado lo impuro del calzado en contacto con el piso, según la tradición árabe.

    Sin embargo casi la totalidad de los tomates y los zapatos cayeron sobre el férreo cordón policial que se alineó para evitar cualquier infortunio a la visitante.

    Infinidad de pancartas colgaban de los balcones por donde pasaba la caravana con leyendas desde el simple “Usted no es bienvenida en Egipto”, pasando por “Egipto no será Paquistán”, hasta “Acá viven víctimas de los torturadores de Guantánamo”.

    Rechazo alcanzó a la clase política

    Sin embargo el peor escenario según las fuentes de prensa, se produjo tras el discurso de Hillary Clinton, donde aseguró que “Washington trata con liderazgos electos”, e instó a andar rumbo a la transición democrática, pero a la vez validó el poder de los militares en la vida política egipcia.

    El electo presidente, el islamista Mohamed Morsy, y el jefe del Consejo Supremo de las Fuerzas Armadas, recibieron a la jefa de la diplomacia, pero el distanciamiento entre ambos acerca del futuro que esperan para Egipto nada cambió tras el encuentro.

    “Deseamos apoyar principios, valores” dijo Clinton, “Estados Unidos no toma parte en Egipto” agregó, intentando conciliar a islamistas y militares y enfatizó que la Casa Blanca, quiere “una democracia real sin que ningún grupo, facción o líder, pueda imponer su voluntad, su ideología, su religión, sus deseos o cualquier otra cosa”.

    A su partida, rumbo a Israel, Clinton se limitó a ratificar que Estados Unidos mantendrá su ayuda de 1.300 millones de dólares anuales en armamento a Egipto.

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