George Bush sube el tono contra Saddam Hussein

El presidente George W. Bush subió ayer el tono contra su homólogo iraquí Saddam Hussein al considerar «inaceptable» su rechazo a dejar que científicos iraquíes sean entrevistados por los inspectores de la ONU.

«El presidente Bush estima que el rechazo de Irak a autorizar que los científicos iraquíes sean entrevistados por los inspectores de la ONU es inaceptable», afirmó su portavoz Ari Fleischer durante una conferencia de prensa.

Fleischer dijo que «hay cada vez más informes desde Irak, como lo ha atestiguado (el jefe de la misión de inspectores) Hans Blix, según los cuales Irak rechaza permitir que tengan lugar estas entrevistas privadas como se lo exigen las resoluciones de la ONU».

«No se trata de un tema sujeto a negociaciones, no es un tema en discusión, Saddam Hussein no tiene opción», agregó.

Fleischer precisó que Washington no considera este rechazo como un justificativo ya que el presidente Bush considera que «no ha arribado todavía el punto» en el que juzga necesario iniciar una guerra contra Irak para obligarlo a atenerse a las resoluciones de la ONU.

Según la Casa Blanca este rechazo «es una noticia que prueba que Irak tiene algo que ocultar. Por el bien de la paz, Irak debe autorizar y alentar a sus científicos para que se sometan a las entrevistas privadas y debe hacerlo sin demora y sin discusiones».

El número dos del Pentágono, Paul Wolfowitz, afirmó ayer que el presidente iraquí, Saddam Hussein, había ordenado la ejecución de todos los científicos iraquíes que cooperaran con los inspectores de la ONU, así como la de sus familias.

Esta nueva escalada verbal se produce días antes de que el Consejo de Seguridad escuche el lunes el informe de los jefes de inspectores de la ONU, Hans Blix y Mohamed ElBaradei, acerca de la marcha de la misión en Irak.

El portavoz de la presidencia estadounidense recordó que el 27 de enero es «una fecha importante», pero que nadie en el seno de la administración Bush la considera «una fecha final o límite».

Consultado sobre si la Casa Blanca está lista para otorgar más plazo a la misión de inspección, Fleischer respondió que el presidente Bush «no ha establecido todavía un calendario definitivo y que los inspectores completan su misión lo mejor posible», aunque advitió que «el tiempo se agota».

Varios miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU, entre ellos Francia, China y Rusia, quieren otorgar más tiempo a los inspectores antes de resolver una eventual intervención militar. Alemania, un miembro no permanente del Consejo, también manifestó su oposición a una guerra.

Las reticencias provocaron el disgusto de Washington, que estima que la resolución 1441 de la ONU, votada el 8 de noviembre por unanimidad del Consejo de Seguridad, autoriza el recurso a la fuerza si Saddam Hussein se rehúsa al desarme.

Fleischer recordó que Estados Unidos desea reunir una coalición lo más vasta posible en caso de una guerra contra Irak. «Esto puede revelarse como imposible e irrealizable. Pero ello no detendrá al presidente para que haga lo que estima necesario para proteger al mundo», afirmó.

Estimó que los países europeos «están divididos, con una mayoría en favor de la posición de la administración estadounidense».

«Alemania expresó su firme rechazo a toda utilización de la fuerza para desarmar a Saddam Hussein, y para otros países como Francia no aparece claramente cuál será su postura final (…) pero es posible que si Europa responde al llamado, Francia no esté en las filas», afirmó Fleischer. *

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