Giro en intención de voto en legislativas holandesas
Tan sólo ocho meses después de haber sufrido la peor derrota de su historia, con la pérdida de la mitad de su electorado, el Partido laborista (PvdA) está codo a codo en los sondeos con los democristianos (CDA), vencedores en las últimas elecciones celebradas el 15 de mayo de 2002, y muy lejos por delante de los populistas del líder asesinado Pim Fortuyn.
De los 150 escaños de la cámara de diputados, el PvdA lograría entre 40 y 41 (actualmente tiene 23) y el CDA entre 44 y 38 (frente a los 43 de ahora), según las últimas encuestas publicadas el jueves pasado.
En este enderezamiento espectacular del Partido laborista, la personalidad carismática de su nuevo líder, Wouter Bos, de 39 años, liberal, pragmático y bastante más telegénico que su predecesor, jugó un papel esencial, pero también hay que tener en cuenta el cambio ideológico que experimentó la formación desde su derrota de mayo.
Pese a suscitar polémica y numerosas divisiones entre sus miembros, el PvdA retomó las posiciones emblemáticas de la derecha: endurecimiento de la política de inmigración y lucha contra la inseguridad ciudadana. El cambio del electorado puso a los democristianos a la defensiva. Su jefe, el primer ministro saliente Jan Peter Balkenende, declaró que no será ministro en un gobierno dirigido por los laboristas. El sistema proporcional en vigor en Holanda supone una fragmentación de la representación nacional que obliga a los partidos a gobernar en coalición. La reina Beatriz encomienda al jefe del partido que obtenga el mayor índice de sufragios la tarea de formar gobierno. Todas las posibilidades son barajadas. Una coalición CDA-PvdA figura entre las más probables, así como una entre el CDA y los liberales (VVD). La Lista Pim Fortuyn (LPF, populista), que lleva el nombre de su carismático líder asesinado en mayo pasado, será al parecer la gran perdedora. *
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