Izquierda latinoamericana en posición incómoda por la crisis de Venezuela
Las opiniones de dirigentes de diferentes corrientes de izquierda, recogidas por la AFP, revelaron que no existen fisuras a la hora de condenar una eventual aventura golpista o ratificar el respeto a la Constitución.
En este sentido, el énfasis es mayor en aquellos partidos que han llegado al poder, como el reciente caso del Partido de los Trabajadores en Brasil con Luiz Inácio Lula da Silva y el del Partido Socialista en Chile con Ricardo Lagos, cuyo mandato vence en 2006.
Lula, ex dirigente metalúrgico, se manifestó reiteradamente sobre la necesidad de encontrar «una salida política» a la crisis, porque la situación «tiende a agravarse y episodios como aquel de hace unos meses, en que hubo un intento de derrocar al presidente, no hacen bien a la democracia».
A poco de asumir, Lula ratificó el apoyo a Caracas dado por su antecesor, Fernando Henrique Cardoso, con el envío de un petrolero para paliar la grave crisis de combustible que se originó con el paro de la estatal Pdvsa, corazón de la resistencia opositora.
Además, el nuevo canciller Celso Amorim está al frente de la creación de un Grupo de Países Amigos –que fue apoyado por Estados Unidos y la Unión Europea– que pretende fortalecer la mediación de la Organización de Estados Americanos (OEA) que encabeza César Gaviria.
Lagos fue mucho más claro en cuanto al tipo de solución para la crisis: se pronunció no sólo por la vigencia de la Constitución, sino por no adelantar las elecciones, una posibilidad que manejaron algunos funcionarios estadounidenses.
Chávez encabeza un gobierno «constitucional y legítimo (…) que cuenta con gran apoyo popular (…) Si porque hay descontento vamos a adelantar elecciones, entonces no hay Estado de Derecho», sostuvo.
Lejos de los pasillos del poder, algunos dirigentes no tienen reparos en manifestar sus reservas con el teniente coronel que en febrero de 1992 lideró una fallida rebelión contra Carlos Andrés Pérez y seis años después asumió con un abrumador apoyo en las urnas.
«Las posiciones de Chávez no son exactamente socialistas, revolucionarias o de izquierda, son más o menos nacionalistas, más o menos patrióticas, con mucho contenido populista y no obedecen a ningún esquema ideológico o político», consideró Rolando Breña Pantoja, ex congresista peruano.
Sin embargo –continúa el líder del Movimiento Nueva Izquierda– hay «un proceso de desestabilización contra Chávez a raíz de sus posiciones que chocan frontalmente con las de Estados Unidos, como su acercamiento a Cuba, sus relaciones con Irak y Libia, su posición en la OPEP» y «es necesario defender la legalidad del resultado electoral».
Antonio Sánchez, filósofo, ex militante del grupo armado chileno MIR y ex aliado de Chávez, opinó que Venezuela se encuentra como Chile en el mes previo a la caída del presidente Salvador Allende, pero aclaró que hay diferencias notorias entre el bolivariano y el socialista chileno derrocado por Augusto Pinochet.
«En Venezuela se está haciendo una revolución contrarrevolucionaria: los pobres son más pobres, los ricos son más ricos y la Justicia es ciega», cuestionó Sánchez en entrevista con El Nacional. Agregó que «Chávez es un autócrata, Allende no. Chávez es un revolucionario, en cambio Allende era un luchador social».
En Uruguay, donde una coalición de izquierdas concita el 54% de las preferencias con miras al comicio de octubre de 2004, el diputado socialista Carlos Baraibar manifestó su «solidaridad con la democracia venezolana» y «rechazo a todo intento golpista».
Sobre la intentona del 92, el legislador respondió: «No compartimos esa actitud de Chávez, pero existen muchos ejemplos de ex dictadores, como el caso del desaparecido Hugo Bánzer en Bolivia, que obtuvo posteriormente el respaldo de la ciudadanía y nadie le quitó legitimidad a su gobierno».
Evo Morales, diputado del Movimiento al Socialismo de Bolivia, confía en que el Foro Social de San Pablo de fines de este mes servirá de caja de resonancia de la amenazada democracia venezolana.
El dirigente campesino también pronosticó que la solidaridad latinoamericana llegará al centro de la turbulenta Venezuela mediante un «Encuentro por la democracia y la autodeterminación de los Pueblos» que se realizará en Caracas, donde se darán cita unas dos mil organizaciones políticas de la región.
Entre otros dirigentes consultados, manifestaron su apoyo al proyecto Chávez, Jorge Insulza del Partido Comunista de Chile, Luis Villacís del Movimiento Popular Democrático de Ecuador, Patricio Etchegaray del Partido Comunista de Argentina, Alicia Castro del Frente para el Cambio de Argentina, Gustavo Petro del Polo Democrático de Colombia.
El Partido de la Revolución Democrática de México manifestó su apoyo al proceso democrático y repudió las «acciones golpistas y desestabilizadoras».
Algunos de los dirigentes consultados prefirieron no abrir juicio sobre la figura de Chávez, argumentando la gravedad de la crisis que enfrenta el mandatario venezolano. *
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