Distensión tras crisis nuclear en la península coreana

Se inició el diálogo entre Washington y Pyongyang

El vicesecretario de Estado norteamericano, James Kelly, quien está desde ayer en Corea del Sur para citas con el presidente saliente Kim Dae Jung y el presidente electo Roh Moo-hyun, afirmó ayer de mañana que su país «está dispuesto a hablar» con Corea del Norte.

Kelly adelantó que las exigencias de provisiones de energía de Pyongyang «podrían ser resueltas» una vez superada la crisis nuclear.

El funcionario estadounidense también citó ayer concretamente la posibilidad de que «tanto Estados Unidos, como empresarios privados», se encarguen de las provisiones «energéticas» requeridas por Pyongyang.

Con base en un acuerdo bilateral firmado en Ginebra en 1994, Corea del Norte había aceptado congelar sus reactores nucleares de agua pesada y sustituirlos con reactores de agua liviana construidos por un consorcio occidental.

A su vez, Estados Unidos habría provisto a Pyongyang 500 mil toneladas al año de carburantes para superar las carencias energéticas del país.

Las provisiones fueron suspendidas en diciembre pasado, tras el descubrimiento de un programa secreto de Corea del Norte para producir uranio enriquecido.

La reacción de Pyongyang al recorte de provisiones fue retirarse del tratado de no proliferación nuclear y lanzar amenazas.

Luego de tres días de diálogos en Santa Fe con emisarios norcoreanos, el ex embajador Bill Richardson sostuvo que Corea del Norte está dispuesta a hablar con la Casa Blanca.

En efecto, del embajador norcoreano en Moscú, Pak Ui Chun, llegó ayer la afirmación alentadora de que su país podría «readherir al tratado de no proliferación nuclear».

Chun negó que Corea del Norte «esté lista» para dar pruebas de que no produce armas nucleares, pero que permitirá el regreso de los inspectores de la Agencia Internacional para la Energía Atómica (AIEA) sólo si se comprometen «a no poner su actividad al servicio de Estados Unidos».

La posición oficial de Washington insiste con que no se tratará ninguna forma de chantaje en cuanto a las armas nucleares.

Pero sí puede aceptarse el diálogo y el presidente George W. Bush renueva la seguridad de que su país no atacará a Corea del Norte.

También Rusia estaría evaluando la posibilidad de enviar negociadores a Corea del Norte, según informó la agencia japonesa Kyodo, citando al viceministro de Exteriores ruso, Alexander Losyukov, presente ayer en la reunión entre el premier japonés Junichiro Koizumi y Konstantin Pulikovsky, hombre de confianza de Moscú en sus relaciones con Pyongyang. James Kelly, que luego de Seúl irá a Tokyo, Pekín y Moscú –las capitales más comprometidas del ámbito diplomático para intentar resolver la crisis norcoreana– repitió que una eventual negociación con Corea del Norte deberá estar acompañada por el regreso de ese país a la AIEA de Viena.

Sólo así, aseguró el vicesecretario de Estado norteamericano, podrá certificarse el abandono de los programas nucleares de Pyongyang y se podrá avanzar en la reactualización de las provisiones energéticas.*

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