El Papa les habló a los 178 embajadores que están en la Santa Sede

Guerra como "último recurso"

Durante el tradicional saludo por el año nuevo a los 178 embajadores del cuerpo diplomático acreditados ante la Santa Sede, el Papa subrayó que los «conflictos armados son siempre una derrota de la humanidad».

Juan Pablo II evocó «las amenazas de una guerra que afecta a los habitantes de Irak, tierra de profetas, con poblaciones extenuadas por más de doce años de embargo».

Agregó, además, que las operaciones militares de Estados Unidos y sus aliados no tendrían que «descuidar las consecuencias para la población civil».

«La guerra nunca es un medio como cualquier otro, al que se puede recurrir para solventar disputas entre naciones», dijo.

«Como recuerdan la Carta de la ONU y el derecho internacional, (la guerra) no puede adoptarse aunque se trate de asegurar el bien común, si no es en casos extremos y bajo condiciones muy estrictas, sin descuidar las consecuencias para la población civil», afirmó el Pontífice en su discurso.

Pese a su alegato contra el uso de las armas, el Papa aludió a la «legitimidad internacional de los conflictos» en casos extremos y pidió una decidida protección de la población civil. Juan Pablo II también hizo referencia a la crisis de Medio Oriente y a los «conflictos que sacuden a Latinoamérica y Africa».

Karol Wojtyla instó a israelíes y palestinos a «vivir juntos, como dos pueblos libres y soberanos, respetuosos uno del otro».

A continuación, agregó que «frente al constante agravamiento de la crisis en Medio Oriente» es necesario convencerse «de que su solución nunca podrá imponerse recurriendo al terrorismo o a los conflictos armados, considerando que las victorias militares puedan ser la solución».

El Pontífice sigue con mucha preocupación desde hace meses la crisis en Tierra Santa y numerosos fueron sus llamados a las partes en conflicto para que encuentren la paz.

El Papa manifestó igualmente su preocupación por la situación de los católicos en Rusia, motivo de «gran sufrimiento» para él.

El caso ruso fue el único citado y subrayado por el Pontífice con respecto a la situación de la Iglesia católica en el mundo.

Con relación a ésta, dijo el Papa, «citaré sólo un caso que para mí es motivo de gran sufrimiento: la suerte reservada a las comunidades católicas en la Federación Rusa, donde desde hace meses se impide el ingreso de algunos pastores, por razones administrativas».

El Vaticano «espera de las autoridades gubernamentales decisiones concretas que pongan fin a la crisis, decisiones que se tomen en el respeto de los compromisos internacionales suscritos por la Rusia moderna y democrática». «Los católicos rusos quieren vivir como sus hermanos del resto del mundo, con la misma libertad y dignidad», afirmó el Pontífice.

Como es tradicional, el discurso del Papa se entrega a los jefes de Estado que tienen relaciones diplomáticas con el Vaticano.

Para otros textos de relieve internacional, como por ejemplo el mensaje de la Jornada Mundial de la Paz, del 1 de enero, la Santa Sede utilizó la difusión de todos los canales diplomáticos.

A través de los buenos oficios de las naciones amigas, el texto se entrega también a los países con los que el Vaticano no mantiene relaciones diplomáticas, como es el caso de China. *

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