La inacabable interna peronista en busca de candidato presidencial
Varios jefes provinciales del justicialismo plantean, con creciente convicción íntima, que el gobernador bonaerense Felipe Solá sería «el mejor candidato presidencial de su partido». Sería el «Tapado» que supere las deficiencias, en popularidad sobre todo dentro del Partido Justicialista, del cordobés José Manuel de la Sota y del santacruceño Néstor Kirchner, ambos en la grilla del espacio no menemista». O el out sider, Adolfo Rodríguez Saá.
Carlos Reutemann, gobernador de Santa Fe, le habría enviado un mensaje a Solá hace unos diez días sugiriéndole que si fuera candidato, él lo apoyaría. En rigor, Duhalde ya se lo propuso y el bonaerense se negó.
Pero una decena de jefes provinciales peronistas, algunos de ellos gobernadores, comparte con el gobierno nacional el criterio de que con Kirchner no podrían imponerse a Menem. Varios de ellos no se sienten en absoluto representados por el gobernador de Santa Cruz, con el que mantienen profundas diferencias programáticas. Y están convencidos de que ese candidato es Solá porque es de los escasos en condiciones de representar la renovación política que la ciudadanía reclama.
Quienes alientan esta movida se manejan en la mayor de las reservas y niegan todo en público. Consideran que la guerra central Menem-Duhalde es tan feroz que no trepidará en dejar a nadie en el camino. Creen que por lo tanto sólo una postura definitiva –la eventual decisión de Solá de jugar esta partida y el apoyo formal de estos caciques– evitaría choques fatales con los dos pesos pesado del peronismo.
Para esta estrategia hipercautelosa, los jefes provinciales tienen en cuenta también que los tempranos lanzamientos de las precandidaturas ya conocidas –Rodríguez Saá, Menem, Kirchner y De la Sota hace meses que están en campaña–, generaron una fuerte atomización entre los dirigentes y militantes que responden a sus liderazgos a nivel provincial. Por lo tanto, para sostener una candidatura presidencial –por caso, la de Solá– e imponerla entre su tropa, esos jefes deben tener primero totalmente definida esa cuestión, y no «jugar» a una postulación que luego no se concrete.
El columnista político Joaquín Morales Solá escribió en La Nación que «uno de los planes del duhaldismo consiste en recrear una renovación peronista, que agrupe a todas las caras nuevas del peronismo para enfrentar a Menem. Ese proyecto terminaría sin remedio en Felipe Solá y en (el senador nacional por Misiones) Ramón Puerta».
El matutino El Día de La Plata afirma que «Solá ya no se enoja cuando se habla de su posible candidatura presidencial como semanas atrás.
¿Un curso de acción? Veremos en 2003. Por ahora, Duhalde debe lograr que el espacio no menemista que esta fisurado se recomponga y lo respalde para que un Congreso partidario defina el camino a seguir para seleccionar el candidato.
La idea de que todos los candidatos vayan con su propio lema, no acumulativo, con la sigla PJ, es rechazada por Menem y no le gusta a Reutemann y otros gobernadores. *
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