Lula quiere a las FFAA en el combate contra el hambre
Viegas, un diplomático de carrera que dejó la embajada brasileña en Rusia para asumir la cartera de Defensa en el gobierno de Lula, explicó que el presidente electo quiere al Ejército, la Marina y la Aeronáutica actuando en el programa de combate al hambre, Hambre Cero.
Luego de ser elegido, Lula proclamó que su programa Hambre Cero, destinado a asistir a los 54 millones de brasileños que según cifras oficiales pasan hambre en el país, será la gran prioridad de su gobierno. «Esta es mi gran promesa: que en cuatro años, todos los brasileños puedan tener tres comidas diarias», afirmó. El próximo gobierno tendrá una Secretaría Nacional de Seguridad Alimentaria, que estará a cargo de José Graziano, el economista del Partido de los Trabajadores (PT) de Lula que elaboró el proyecto Hambre Cero.
Graziano contará con recursos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y del Banco Mundial (BM). «Una nación fuerte es una nación sabia. Las Fuerzas Armadas contribuirán al esfuerzo que el gobierno realizará para obtener un grado más elevado de desarrollo social», afirmó el ministro designado, que el viernes se reunió con los futuros comandantes de las tres fuerzas y con el presidente electo. Según Viegas, las Fuerzas Armadas «van a participar con entusiasmo de actividades que aún se deben decidir y que implican la valorización del ser humano. Pero hay que dejar en claro, advirtió, que ejercerán ese papel sin perjuicio de su función esencial, que es la defensa del territorio y la soberanía». El futuro ministro explicó que una de las razones centrales del interés de Lula por incorporar a los militares a los programas sociales, y en particular al combate al hambre, es económica, para superar las restricciones presupuestarias que enfrentará su gobierno en 2003.
«Sabemos que 2003 será un año de gran restricción presupuestaria, dijo Viegas, pero vamos a hacer de ‘tripas corazón’, como dice el presidente electo, y mantener los programas sociales. Y aquí el Ejército, la Marina y la Aeronáutica pueden contribuir a que los proyectos sociales se ejecuten con menor costo». Al explicar de qué manera podrían ayudar a reducir costos las Fuerzas Armadas, Viegas explicó que «usando estructuras que ya están en sus lugares, usando mano de obra, técnicas y medios que ya están disponibles, lo que podrá reducir el costo operacional de los proyectos».
Respecto a la utilización de militares en la represión del narcotráfico, especialmente en estados como Río de Janeiro, donde se denuncia la existencia de un «poder paralelo» de los narcotraficantes, Viegas afirmó que tanto él como Lula son partidarios de la «teoría conservadora» al respecto.
«Las Fuerzas Armadas no fueron creadas ni se establecieron para ejercer funciones policiales, explicó el ministro designado. Apenas excepcionalmente, dentro del mandato que les dio la Constitución, pueden ocuparse de temas vinculadas. Pero es algo excepcional y con una duración en tiempo y espacio limitada».
Las Fuerzas Armadas sufrieron grandes restricciones presupuestarias durante el gobierno del presidente Fernando Henrique Cardoso, por lo que durante la campaña electoral muchos altos oficiales no escondieron su preferencia por Lula, que criticó las penurias enfrentadas por los militares.
Este año, el servicio militar obligatorio debió ser interrumpido mucho antes de su conclusión porque no había dinero para las raciones de comida de los conscriptos. Del mismo modo, el tradicional desfile del 7 de setiembre, día de la Independencia, no contó ni con aviones ni con blindados.
Pero 2003 podría ser peor aun. El presupuesto aprobado por el Congreso prevé 1.000 millones de reales menos para las Fuerzas Armadas, unos 340 millones de dólares.
El nombramiento de Viegas como ministro de Defensa provocó rumores recogidos por la prensa brasileña sobre un supuesto descontento en las filas militares, por tratarse de alquien al parecer ajeno a la problemática y dispuesto a mantener o a profundizar las restricciones presupuestarias. *
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