Denuncias cruzadas de fraude

Interna radical sigue sin tener definición

Toda la ilusión partidaria se centró en las internas del 15 de diciembre, día que en rigor debía ser obligatoria para todos los partidos, pero que la selección peronista convirtió en un enredo jurídico-político-legal.

¡Qué argumento para recomponer imagen! –se decían los radicales– porque iba a permitir exhibir que ellos con el voto resolvían las diferencias. Al fin de cuentas la UCR se justificó haber irrumpido en la política a fines del siglo XIX como adalid del sufragio popular.

Pero ahora, a diez días de un escrutinio polémico y envuelto en denuncias de fraude, la UCR sigue sin candidato a presidente. ¿Lo tendrá hoy antes que se vaya este fatídico 2002? Los resultados provisionales de las internas que se dieron antes de la Nochebuena le otorgan a Leopoldo Moreau una ajustadísima ventaja de 1.863 votos sobre Rodolfo Terragno.

Moreau es el aparato partidario, y su rival un intelectual que pretende rehabilitar al radicalismo dirigiéndose a los independientes y criticando el modo de hacer política de los antiguos líderes de la agrupación, el ex presidente Raúl Alfonsín incluido.

Que haya sufragado medio millón de personas, casi todos adherentes, no era un dato desestimable pero la palabra «fraude» vino a arruinarlo todo.

Dos estilos en pugna

La gritó Terragno porque le llamaba la atención que en la escasamente poblada Formosa y a la vez con mayoría peronista, hubieran votado más afiliados que en la Capital Federal y por Moreau.

Este lo trató prácticamente de histérico pero no dejó de deslizar que en otros distritos, los amigos del intelectual hicieron trampas con los números.

El suspenso seguirá al menos hasta mañana, cuando la Junta Electoral decida qué hacer con la enorme cantidad de impugnaciones cruzadas, que abarcan más de cien mil votos en cinco distritos, entre ellos las provincias de Formosa y San Juan completas. En la primera, Moreau sacó una diferencia de 16.900 votos a favor, mientras que Terragno logró una ventaja de más de 9.000 en el distrito cuyano.

El titular de la junta electoral, Norberto Rinaldi, se limitó a leer los cómputos finales del escrutinio provisional –que contiene las votaciones impugnadas– y advirtió que «con estas cifras, todavía nadie puede considerarse ganador».

Según esos números, en la elección interna Moreau aventajó a Terragno por 265.373 votos (49,7%) a 263.510 (49,3%), en tanto que unos 22.000 votaron en blanco.

Para destrabar la situación, una alternativa en estudio es la convocatoria a elecciones complementarias en los lugares formalmente cuestionados.

Y por la estrecha distancia que separa a los competidores en el escrutinio provisional, se estima un resultado final imprevisible.

Por el momento no hay acuerdo entre las listas sobre la utilización de esa vía para resolver el conflicto.

Por las denuncias de fraude ya han renunciado varios dirigentes nacionales, y el titular de la UCR, el gobernador del Chaco, Angel Rozas, amenazó con seguir ese sendero, lo que provocaría un colapso.

Al conocerse los cómputos, Moreau dijo que «para legitimar la fórmula partidaria no hay otro camino que volver a votar en Chaco, San Juan y Formosa». Terragno lo desafió: «La Justicia no va a convalidar el fraude.» ¡Calma, radicales! *

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