En su discurso de Navidad

Hussein dijo que confía en la ONU y se encomendó a Dios

En esta alocución leída en su nombre el martes por la noche en la radio y la televisión estatal, Saddam Hussein retomó los principales puntos de la política oficial de Bagdad: Irak carece de armas de destrucción masiva, Washington miente cuando dice lo contrario y los inspectores de la ONU lo demostrarán si no se les impide trabajar.

El discurso, dirigido «a los hijos de nuestro gran pueblo y nuestra gloriosa nación árabe, sobre todo a los cristianos de entre ellos, y a todos los hombres honestos, allá donde están en la Tierra», contenía numerosas referencias a Dios y a la fe.

Describió la crisis entre Estados Unidos e Irak como un enfrentamiento entre «las fuerzas del mal» y «un pueblo creyente, activo, fiel a sí mismo, a sus principios y a sus derechos». Y acusó a Washington, que amenaza con librar una guerra contra Irak, de querer imponer su hegemonía en el mundo entero.

Navidad y Año Nuevo se celebran este año «en circunstancias particulares» creadas por «las fuerzas del mal y de las tinieblas» para «dominar y controlar los destinos de los Estados y las riquezas de los pueblos, así como su futuro», juzgó.

En este contexto, Saddam Hussein se puso en manos del Consejo de Seguridad de la ONU y rindió homenaje a la actitud «profesional» de los inspectores de desarme que regresaron a su país hace un mes, despuás de cuatro años de ausencia.

«Confiamos en los resultados de la inspección que constituirán una conmoción para Estados Unidos» y desenmascararán sus mentiras, si todo sigue funcionando de una forma tácnica y profesional y no tendenciosa y si los equipos de inspecciones se liberan de las presiones de Estados Unidos, de Gran Bretaña y del sionismo», declaró.

Cuando los inspectores concluyan su informe «el mundo va a descubrir la falsedad de sus alegaciones y conocerá las malas intenciones y la perfidia, tal como son verdaderamente, del espíritu de sus responsbales», añadió.

El tono religioso de su discurso, en el que implora a «Dios todopoderoso que otorgue a todos su bendición y la fuerza que merecen», es una constante en su trayectoria política, marcada por numerosas referencias de ese tipo durante la guerra del Golfo y sobre todo tras el lanzamiento de una «campaña de fe» en 1993. *

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