A un año exacto del inicio de la primera huelga contra el gobierno venezolano

Huelga general se intensifica pese a las concesiones de Chávez

A un año exacto del inicio de la primera de cuatro huelgas contra Chávez ayer martes, el país temía un desastre una vez que la estatal Petróleos de Venezuela (Pdvsa)  que aporta el 80% de las divisas  detuvo las exportaciones con el riesgo de severas sanciones económicas, y no menguaban las protestas de uno y otro bando, que la noche del lunes tuvieron como blanco los medios de comunicación.

La situación se tornaba cada más crítica pues este martes continuaban sumándose a la huelga general sectores sensibles de la economía como la banca, el transporte y las aerolíneas.

Muchos venezolanos formaban largas filas este martes en las afueras de los bancos y buscaban frenéticamente abastecerse de combustible y alimentos ante el agravamiento de la crisis. Las gasolineras y las plantas de Pdvsa, que también se han convertido en centros de protesta, continuaban este martes resguardadas por las Fuerzas Armadas, que desde el inicio de la huelga se mantienen, aparentemente, leales al presidente Hugo Chávez.

Después de la movilización militar ordenada por el gobierno en los últimos días para asegurar la distribución del combustible, el «hombre fuerte militar» del país, el general de división Raúl Baduel, quien encabezó el contragolpe que salvó a Chávez en abril, aseguró el lunes que las Fuerzas Armadas defenderán las instituciones del Estado y que el paro es «un ataque despiadado» contra Venezuela.

Sin embargo, alentada porque la protesta logró colapsar la industria petrolera, la oposición endureció su posición y, considerando insuficiente la convocatoria a un referendo de consulta, ahora exigía la renuncia inmediata del presidente o al menos la convocatoria a elecciones anticipadas en el primer semestre de 2003.

«Día a día la situación viene subiendo de temperatura. Es normal entonces que ahora pidamos que haya una salida electoral con la renuncia», dijo ayer Carlos Fernández, presidente de la empresarial Fedecámaras, que lidera la huelga junto a la mayor central obrera del país y los partidos opositores.

Fue el propio presidente de Pdvsa, Alí Rodríguez, quien el lunes advirtió de las graves consecuencias que tendrá la paralización de la industria del crudo para la economía del país  quinto exportador mundial  y sobre todo el mercado internacional, donde la situación se torna aún más compleja por el tema de Irak.

La situación seguía afectando el mercado y a las 17H00 GMT, el barril de Brent del mar del Norte para entrega en enero, referencia en el International Petroleum Exchange (IPE) de Londres, se negociaba a 25,72 dólares tras abrir a 25,67 dólares. En una entrevista publicada por el diario madrileño El País, el ex gerente general de Pdvsa, José Toro Hardy, señaló que Estados Unidos  que recibe el 70% de las exportaciones de petróleo venezolano  debe saber que Chávez es la «mayor amenaza» que pesa sobre la posición de Venezuela como «abastecedor seguro y confiable» de crudo, en caso de un conflicto bélico con Irak. En Cuba, que recibe 53.000 barriles diarios de petróleo venezolano a precio preferencial, ya se registraban prolongados apagones en La Habana y una merma notoria en la circulación del transporte, en tanto que México se preparaba para suplantar a Venezuela en el suministro a Estados Unidos.

Ayer martes, el Grupo de Río exhortó al gobierno y a la oposición a «encontrar una salida pacífica a la crisis», mientras que el embajador de Washington en Caracas, Charles Shapiro, reiteró su respaldo a las gestiones de mediación del secretario general de la OEA, César Gaviria, y dijo estar preocupado por el incremento de la violencia.

En la víspera las sedes de la televisora estatal y de otras seis de línea editorial opositora, así como un diario regional, fueron víctimas de ataques, y en algunas de ellas se registraron graves daños a sus instalaciones.

A pesar de los llamados a la calma por parte de Gaviria, miles de opositores marchaban este martes, en el día de la Fuerza Aérea, alrededor de la base aérea militar de La Carlota, en el este de Caracas, en una nueva jornada de protesta.

Chávez, considerado como un populista de izquierda, tratado de «loco» y «mono» por sus adversarios, acusa a la elite blanca de «fascista y golpista» en un país que tiene 80% de sus 26 millones de habitantes en la pobreza, y de usar a Pdvsa para intentar derrocarlo y privatizar el vital sector petrolero. *

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