Presidente paraguayo reitera que no renunciará
El presidente paraguayo, Luis González Macchi, reiteró ayer –lunes– que no renunciará y aguardará los resultados de un juicio político al que será sometido en el Senado, acusado por la Cámara de Diputados de «mal desempeño» de sus funciones.
El gobernante, abrumado por escándalos de corrupción y de abuso de autoridad, afirmó con ironía: «Si el Senado vota mi salida, enhorabuena».
Sin embargo, sostuvo que la sorpresiva aprobación por la Cámara de Diputados del pedido para destituirlo el pasado jueves, está contaminada por la campaña electoral en su propio Partido Colorado.
Los diputados prometieron presentar la acusación a la Cámara de Senadores en menos de quince días, es decir que antes de Navidad se podría conocer el destino del jefe de Estado.
Al preguntarle si va a renunciar teniendo en cuenta que el propio titular del Partido Colorado y precandidato presidencial, Nicanor Duarte Frutos, pide que se vaya, respondió que el Partido Colorado «está acéfalo» y que el líder de la agrupación es parte interesada, «porque es candidato».
«Para mí, el partido son todos los candidatos, no sólo el presidente del partido», apuntó, antes de señalar que sólo si se lo pide una asamblea de convencionales pensaría en la renuncia.
«Estamos en un momento electoral. Todo esto se puede hablar después de las internas», dijo en referencia a las elecciones primarias de su partido, previstas para el 22 de diciembre.
Gonzalo Quintana, senador por el opositor Partido Liberal, admitió ayer que la Cámara de Diputados no hubiera aprobado el juicio político «si Nicanor no le hubiera bajado el pulgar al presidente».
Pronosticó que González Macchi podría renunciar antes del día del juicio, cuya fecha no se determinó aún.
El diputado Rafael Filizzola, uno de los cinco designados para elevar la acusación a la Cámara de Senadores, subrayó que «acusaciones hay de sobra» contra González Macchi, entre ellas un desvío de 16 millones de dólares al Citibank de Nueva York, en el que están involucrados varios miembros de su familia.
Paralelamente, pesa en su contra la compra a cargo de la Presidencia de un automóvil lujoso robado en Brasil, así como más de 300 heridos y la muerte de dos manifestantes durante una protesta opositora el 15 de julio pasado, entre otras cosas. Juan Carlos Galaverna, el criticado titular del Congreso, es el hombre que figura en la línea directa de sucesión presidencial. *
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