Una afección de nuestra época  

El dolor crónico

por María Berhouet (*) y Fernando Barrios (**)

La Asociación Internacional para el estudio del Dolor, con sede en Estados Unidos, que unifica los criterios para definir y tratar el dolor crónico, se refiere al dolor como una experiencia sensorial y emocional desagradable, asociada a daño real de los tejidos o vivenciada como si existiera dicho daño.

Esto quiere decir que el dolor no es sólo una sensación. El adjetivo desagradable incluye un conjunto de sentimientos entre los que se encuentran el sufrimiento, la ansiedad, la depresión, la desesperación que puede llevar al suicidio. A su vez, el dolor se desvincula de una necesaria lesión en los tejidos del organismo.

SINTOMA O ENFERMEDAD EN SI MISMA  

El dolor es una experiencia subjetiva conformada por un conjunto de pensamientos, sensaciones, conductas y emociones que se integran modelando el síntoma.

El dolor agudo funciona como señal en las diversas enfermedades. También sirve de ayuda para un adecuado diagnóstico médico.

Por el contrario, el dolor crónico –que se define como aquel que permanece por más de seis meses– es la enfermedad en sí misma.

Las personas que sufren de dolor crónico, en su afán de encontrar una solución para su incomodidad, recorren un largo camino entre diferentes especialidades médicas: traumatólogos, fisiatras, gastroenterólogos, psiquiatras, todo lo cual crea un desconcierto emocional y un aumento del sufrimiento.

CERVICALES PARA EL EJEMPLO

Un ejemplo típico es el de una mujer joven que consulta por un dolor de columna cervical y dorsal que la va limitando progresivamente. Tiene dificultades para trabajar o incluso pudo haberse visto forzada a dejar de hacerlo, a no salir de su casa o salir lo imprescindible. Padece de insomnio, que lo adjudica al dolor, y la obliga a levantarse varias veces en la noche para tomar analgésicos. Presenta en forma continua cefaleas que varían de intensidad a lo largo del día, permaneciendo en forma continua una sensación de opresión. Experimenta una necesidad imperiosa de quedarse todo el día en cama, junto a un progresivo rechazo de la vida social, lo cual la va limitando a un área muy reducida. El dolor puede haber tenido un origen muy temprano en su vida.

PRIMERO LA COMPRENSION

La persona que sufre de dolor crónico siente que, en el peregrinaje por las diferentes especialidades, no es entendida, lo que a su vez genera malestar en los equipos médicos.

Lo importante como profesionales es poder darse tiempo para escuchar al paciente. Como señala Barber (1982), “algunos problemas de dolor crónico no pueden ser tratados con éxito por la medicina convencional. Una de las dificultades es que en ella hay tan poca comprensión del problema, que no se puede hacer un diagnóstico”. Un clínico, enfrentado con un paciente afectado de dolor crónico, tiene que hacer una evaluación que puede durar varios meses. Mientras tanto, el dolor del paciente necesita tratamiento para que el ya conocido proceso de destrucción psicológica que ocasiona, no continúe.

ABORDAJE PSICOTERAPEUTICO

¿Cómo reducir el sufrimiento del paciente sin interferir con las pruebas de diagnóstico y sin crear dependencia a la medicación analgésica? ¿Cómo resolver ciertos problemas de dolor cuya etiología (causas) los hace extremadamente difíciles de manejar, tanto con tratamientos en base a drogas como quirúrgicos?

A la persona afectada de dolor crónico hay que considerarla en su totalidad. No sólo como un cuerpo dolorido –a menudo sufriendo un dolor insoportable– sino también como un ser sensible, con una vida psíquica, con un entorno y un mundo de relacionamiento que puede favorecer el restablecimiento de la persona afectada o empeorarlo.

Lo más indicado como tratamiento en estos casos requiere que la implementación de diferentes técnicas (psicofármacos, relajación, hipnosis) se dé en el marco de un abordaje psicoterapéutico, considerando de esta forma una integración de la vida psíquica, física y social de la persona.

(*) Psicoterapeuta, especializada en psicoterapia del dolor.

(**) Psicólogo, ex asistente del Departamento de Psicología Médica de la Facultad de Medicina

 

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