SEXO A LA CARTA

Te escribo para consultarte si tú o alguna colega tuya realiza charlas en despedidas de soltera. Desde ya muchas gracias.

No sé dónde conseguiste mi dirección de Internet, pero si fue a través de las columnas de La República o de mis libros, lamento mucho no hayas podido captar la diferencia que existe entre buscar que la sexualidad humana sea un tema tratado con seriedad y respeto, en todos los ámbitos, brindando educación sexual no formal, es decir, para que los receptores adquieran elementos para vivir más plena y gratificantemente su sexualidad, al de la chabacanería y muchas veces hasta grosería con que se está exponiendo en ámbitos de diversión, como el que tú me preguntas.

No sólo tengo la acreditación como Especialista en Educación Sexual y como Terapeuta Sexual en el Uruguay sino también en América Latina, a través de la Flasses (Federación Latinoamericana de Sexología y Educación Sexual), fui directora del departamento de Educación Sexual de la Sociedad Uruguaya de Sexología (SUS) y coordinadora general del Programa de Educación No Formal para la ciudad de Montevideo en convenio con la IMM, además de vicepresidenta de la Comisión Directiva de la SUS y directora de la Revista Uruguaya de Sexología durante varios años. Todos estos datos pueden hablarte de quién soy y de cómo he empleado hasta la fecha mis estudios, permanentes desde 1988 a la fecha, en la materia.

Respondiendo a tu pregunta: no, no sólo no es esa mi forma de trabajo sino que tampoco considero que sean mis colegas quienes se dedican a esa manera de exponer sus conocimientos, que desprestigia la profesión y que confunde a mucha gente, creyendo que nos halagan con hechos como enviarnos chistes de mal gusto, regalarnos objetos con representaciones genitales, o haciéndonos propuestas no muy diferentes a las que se le hacen a una prostituta.

Lamento mucho tu confusión, pues tu propuesta me hiere profundamente y hasta pensé no responderte, pero si lo hago es porque no viene mal que quienes leen esta columna sepan lo que está sucediendo gracias a personas que, con pocos estudios de Sexología o ninguno, se prestan para ese tipo de actividades y porque en estos 10 años de mis columnas, he contestado todas las preguntas que me hicieron, por agresivas, molestas o lo que fuera, tratando de aportar algo a mis lectores y lectoras.

Lo que buscas podrás encontrarlo seguramente en otro tipo de ámbitos, evidentemente no científicos.

 

Quisiera saber si escribo a Soledad Márquez, como no tengo correo le envío un sms, espero no molestar, es que tengo un problema y quiero salir de dudas y, como he leído muchos de sus libros, espero me pueda responder. Quisiera saber si amamantando puedo quedar embarazada. Mi bebé tiene 3 meses y usando condón se rompió, usted entiende? gracias.

Sí, es posible quedar embarazada aunque estés amamantando, aunque las mismas hormonas que producen la leche materna son las que impiden que el ciclo menstrual se realice y, así como no sueles tener menstruación, tampoco ovulas. El tema es que no sabes cuándo esto cambia y tu organismo vuelve a funcionar como antes de quedar embarazada. Existen algunas pautas sin embargo para que las probabilidades sean mínimas y es cuando se amamanta en horarios prefijados y aproximadamente cada 2 horas, además no menstrúas y el bebé es menor de 6 meses.

Lo aconsejable es que consultes lo antes posible con tu ginecólogo/a para que te aconseje si tomas o no las píldoras de emergencia, que posiblemente te provoquen la menstruación y el corte de la lactancia, pero debes hacerlo antes de las 72 horas de la relación sexual en que se rompió el condón.

 

Quiero saber si es cierto que el hecho de perder la virginidad es muy doloroso. Tengo amigas que así me lo afirman. Gracias.

La Sexología ha hecho un gran aporte a la mujer, humanizando la primera relación sexual, al enseñarle cómo «perder la virginidad» sin dolor. Lamentablemente, al no tener la oportunidad de recibir educación sexual en la escuela y en el liceo, estos conocimientos llegan tarde para muchas mujeres que han tenido una defloración traumática, pero al menos les quedará el consuelo de que sabrán transmitirlo, a ambos sexos, de las nuevas generaciones.

Los seres humanos contamos con la gran ayuda de nuestros dedos (a diferencia de los demás animales) para ir dilatando gradualmente el himen, de tal forma que no se fuerce su ruptura. También -y más importante aún- es que podemos hacer las cosas con afecto y que tenemos la capacidad de comunicarnos verbalmente en ése y en todo momento, para que la otra persona sepa a qué atenerse si nos está causando dolor o demasiada molestia e interrumpa, dejándolo para otro momento, tantas veces como sea necesario.

Hay otros problemas frente a la pérdida de la virginidad que pueden ser de origen cultural, religioso o psicológico. Por ejemplo, si a la mujer le enseñan desde niña que es pecado perder el himen antes de casarse por la Iglesia, es probable que le cueste más, por la culpa que supone, que si se la educó con la idea de que es algo natural y que se puede hacer cuando una se sienta dispuesta a aceptar las responsabilidades que implica ese hecho. También si, más o menos conscientemente, teme un embarazo y aunque usen preservativo, va a estar pensando en los riesgos de si se rompe y eso en vez de la distensión necesaria para evitar el dolor, contribuirá a que se contraiga, aumentándolo.

La psicóloga y sexóloga Soledad Márquez contestará, a través de esta columna, las preguntas que se le dirijan al teléfono 908 4510, al e-mail [email protected] o a la redacción de La República de las Mujeres (Avda. Garibaldi 2579, Montevideo).

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