Marjory sufragista
Dos siglos antes de que se inventaran las nuevas teorías de la mente y las visualizaciones positivas Marjory, una humilde cuidadora de cabras de las montañas Rocallosas, obtuvo increíbles resultados aplicando el poder de su mente a la producción de leche y queso, contribuyendo exitosamente en la economía de su humilde familia. Aun en el presente, entre las pobladoras de la región persiste, gracias a la narración oral transmitida de generación en generación, la certeza de que en realidad las cabras no morían durante los largos períodos de nevadas en los que era imposible encontrar una brizna de hierba, gracias a las visualizaciones de su dueña. Lo extraño es que, según se dice, quienes visualizaban las hierbas que Marjory visualizaba, eran las propias cabras. Alimentadas con esas visualizaciones eran las únicas que no sólo sobrevivían, sino que continuaban reproduciéndose y trepando por las laderas nevadas como si fuera plena primavera. La tradición local cuenta que además Marjory lograba que los árboles caducos no perdieran sus hojas, que las gallinas pusieran huevos todo el año y que los zorros pudieran ser amaestrados para cuidar los rebaños de ovejas. En la actualidad, algunas mujeres de un pequeño poblado al sur del río Colorado sostienen que su verdadero poder no estaba en las visualizaciones positivas, sino que lo suyo era una potenciación del consabido poder de las mujeres relacionado con la intuición y la clarividencia. Una anciana de noventa años, que si bien no puede demostrarlo asegura ser hija de una sobrina nieta de Marjory, ha declarado a las biógrafas de su presunta y famosa antecesora, que la aprobación del sufragio femenino en el estado de Colorado en 1893 fue, entre otras razones, fruto del poder de su mente. Si bien este dato es imposible de ser constatado (no nos referimos al hecho histórico de la aprobación del sufragio femenino en dicho estado, sino al tipo de intervención de Marjory), en su homenaje se han escrito canciones y poemas populares que durante el solsticio de verano son entonados por mujeres, niñas, jóvenes y ancianas, que vestidas con largas túnicas verdes le rinden tributo en la laderas de la montañas. Durante las ceremonias, en una urna simbólica depositan papeletas con el nombre de Marjory y luego las esparcen para que la brisa primaveral disemine su nombre debajo de una rutilante vía láctea.
Es evidente que en la actualidad, el lugar preponderante que Marjory ocupa entre las jóvenes campesinas de la zona no está tan referido al poder de sus visualizaciones en relación a las cabras, sino a su participación en el sufragio femenino.
Las investigaciones actuales en relación a los grandes temas del poder de la mente deberían sin duda tomar estos datos como puntos de partida para reconocer, a nivel global, el lugar que esta intuitiva y poderosa mujer merecería tener entre tantas otras anónimas pioneras en temas de género.
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