Ser padre hoy: más responsabilidad, más disfrute
Entrevistados por La República de las Mujeres, varios padres de entre 30 y 40 años coinciden en que el rol se ha modificado respecto a cuando ellos fueron hijos, fundamentalmente en lo que respecta a las responsabilidades adjudicadas: ?Cuando era niño el rol principal era el de ser el proveedor económico del hogar?, afirma Víctor Burgos, que tiene una hija de 8 años.
?Hoy por suerte al hombre se le exigen mayores responsabilidades y mayor compromiso a la hora de responder ante su pareja o hijos?, lo que se refleja en la participación de los varones en ?instancias de formación del niño/a que antes estaban delegadas de forma exclusiva a la madre?, generando para el padre una serie de roles nuevos que amplían sus potencialidades como hombres, pues antes ?eran inimaginables? para el género.
Julio Cardozo (35 años) asegura que además hay una cuestión de placer que se suma al rol de padre para el hombre de hoy, pues ?llevar a su hija/o a la escuela, al médico o cocinarles el almuerzo son tareas que se realizan con total disfrute?, en parte quizás porque ya no están mal consideradas en el ?ambiente social del padre?, y eso los libera de una presión que antes ejercía mucha fuerza.
Bruno Medina, padre de una niña de 11 años, cree que hoy en general el padre es ?más comprensivo, respeta las decisiones y los gustos (de sus hijos/as), evita la violencia?, lo que sin duda puede considerarse beneficio del paso del tiempo, ?aunque está menos horas en casa?, pues la realidad de hoy genera que muchas veces el varón tenga varios empleos.
NO REPRODUCIR MODELOS TRADICIONALES
A la hora de educar, los padres consultados consideran que los avances en cuanto a la equidad entre los géneros influyen y bastante en su actuación con sus hijos/as, lo que de repente les hace pensar en cómo abordar determinadas situaciones que antes se hubiesen resuelto de manera mecánica.
Lo que se intenta, más allá de los posibles resultados, es no reproducir los modelos instalados. Víctor, a la hora de pensar en su hija en unos años, se imagina una persona ?que sea libre para desarrollar todo su potencial creativo y que crezca con la autoestima necesaria para enfrentar la vida sin miedos?.
Aunque sabe que la mayor dificultad no está en expresar cuál es su deseo sino transformarlo en prácticas concretas en la vida cotidiana, que son las que en definitiva educan porque ?de última el modelo que nuestros hijos reproducen no es el que nosotros le contamos sino el que viven en su vida cotidiana?.
Julio asegura que los cambios a nivel social influyen en la educación de su hijo en cuanto a lo que habrá de ?inculcarle?, ya que valores como el respeto por el otro, la solidaridad entre géneros, son tenidos en cuenta ahora más que antes para educar en los vínculos. Al respecto, Bruno dice: ?Yo no pienso en diferencias de género, solamente en que ella o él haga lo que más le guste y cosas que no la/o lastimen, independientemente de su sexo?.
EL SISTEMA EDUCATIVO NO ACOMPAÑA
Sin embargo, es importante reconocer que no son siempre estos discursos los que encontramos a nivel general, y más bien los modelos televisivos, publicitarios parecen querer retraerse a un pasado que, aunque superado al menos por algunos de sus protagonistas, insiste en quedarse.
De hecho, en el horario central de Canal 12, ?la tele? está actualmente ocupada por una telenovela argentina, ?Valientes?, en la que el único padre representado (Laureano) es un hombre rígido, ocupado en ?proteger? y hasta castrar a sus hijas mujeres, que no saben que detrás de la contención de su padre se esconde la corrupción, la violencia, la infidelidad como práctica aceptada, entre otras terribles ?cualidades?.
En cuanto a las instituciones educativas, los papás entrevistados creen que también colaboran a reforzar estereotipos de género, tal como lo hacen los medios de comunicación, con el agravante de que, en este caso, las prácticas son mucho más poderosas y colaboran a construir la subjetividad de las personas, pudiendo evitarse, en algunos casos, con los medios publicitarios.
?En el caso de mi hija que tiene ocho años y desde los tres va a escuela pública, es lamentable ver lo tremendamente reaccionario que es el sistema educativo uruguayo. Muchas veces como padres hemos tenido que plantear cuestionamientos a las maestras que tienen que ver con el discurso que se le imparte a los niños?, cuenta Víctor.
A modo de ejemplo, relata que cuando su hija tenía 5 años, en el jardín al que concurría se propusieron una serie de actividades extracurriculares dirigidas por profesores voluntarios. Entre ellas estaba el fútbol. ?Recuerdo que un grupo de padres tuvimos que plantear que esa actividad tenía que ser para todos, incluidas las niñas. Y cuando hicimos el planteo nos miraron como si fuéramos extraterrestres?.
Bruno cuenta que en la clase de su hija hay una niña a la que le gusta jugar al fútbol y se la ve como una «cosa rara», no es invitada a los cumpleaños y su círculo de amistades es reducido lo cual, probablemente, tenga no sólo que ver con los pares sino, fundamentalmente, con los adultos que refuerzan esta reacción o al menos omiten intervenir en ella.
CAMBIAR NO ES FACIL
En una investigación que hacía hace un tiempo Carlos Güida, médico que trabaja en torno a las masculinidades con padres del Plan CAIF, aparecían respuestas de varones en cuanto a las dificultades para ser padres, que iluminan las luchas internas con los viejos modelos instalados. ?El querer darles todo para que triunfen y no poder, no poder decirles que los quiero, por cómo nos criaron: a lo bicho, porque nunca supe lo que era un abrazo?, expresaban algunos entre sus dificultades. Otros confesaban la carga que aún sienten por responder al mandato de proveedores: ?Por la situación económica mi cabeza parece que va a reventar. No quiero salir a buscar trabajo porque si vuelvo sin nada esto me parte al medio?.
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