Balance preliminar de las internas con cuota

La politóloga Niki Johnson hasta el momento lleva analizadas las listas de Montevideo a las Convenciones Nacionales de los partidos políticos. Las de las convenciones departamentales son imposibles de relevar en poco tiempo, dado que el número total de ellas asciende a unas 2.500.

Respecto de las primeras, ha estudiado cómo se aplicó la cuotificación, puesta en práctica por primera vez en nuestro país. También toma en cuenta para su análisis los contenidos programáticos de los partidos políticos y los discursos electorales de la campaña.

Recordemos que la Ley Nro. 18.476, de abril de 2009, estableció que no debía haber más de dos tercios de candidatos de un mismo sexo, norma aplicable a la totalidad de la lista (titulares y suplentes). ?Pero dentro de la ley hay un margen de diferencia en cómo se puede aplicar, porque aunque no se podían integrar las ternas con tres personas del mismo sexo, si podía variar la posición dentro de la terna del candidato del sexo minoritario?, advierte Johnson.

Un primer acercamiento a las listas más votadas de cada candidatura presidencial -Herrerismo (Luis Alberto Lacalle); Alianza Nacional (Jorge Larrañaga; MPP (José Mujica); Asamblea Uruguay (Danilo Astori); Vamos Uruguay (Pedro Bordaberry)- que a su vez serán las más relevantes a la hora de conformar las listas para las elecciones nacionales de octubre, muestra que ?hay una aplicación minimalista de la cuota. Cumplen con la ley, pero no superan ese mínimo establecido ni en la ubicación de las mujeres en las listas -quedan en tercer lugar- ni hay más de una mujer por terna?.

En el caso del Frente Amplio de las nueve listas más votadas, ocho aplican un criterio minimalista pero en cinco de esas listas no ubican a la mujer en tercer lugar en sus primeras tres ternas, lo cual marca una diferencia. Se destaca la lista 5005, que apoyaba la candidatura de Marcos Carámbula, con una integración paritaria. ?Hay una alternancia: en los primeros nueve lugares hay cuatro mujeres y cinco hombres?, aunque estamos hablando de una candidatura minoritaria y que no formó parte de la negociación de la fórmula.

 

MUJERES CABEZA DE LISTA

Las principales figuras de los partidos tradicionales han afirmado que los lugares en las listas para octubre se definirán en base a los resultados de las internas. Johnson advierte que este criterio puede ser tomado en cuenta para la conformación de las listas a la Cámara de Representantes, pero para el Senado ?rige un procedimiento mucho más ad hoc, controlado por las cúpulas?.

En el caso del Partido Nacional, la emergencia de nuevos líderes y sectores llevó a que en la competencia electoral el número de listas presentado fuera el más alto: 359 solamente a la Convención Nacional, por lo que la alta fraccionalización no favorecerá las candidaturas femeninas (un número significativo de listas no van a tener bancas). Las listas encabezadas en Montevideo por las diputadas Sandra Etcheverry y Beatriz Argimón -ambas apoyaban la candidatura de Jorge Larrañaga- quedaron en cuarto y sexto lugar respectivamente. La lista de Argimón destaca por presentar ternas integradas por dos mujeres y un hombre, superando el comportamiento minimalista general.

En el Frente Amplio (297 listas), existen varias encabezadas por Lucía Topolansky. Pero no es un dato relevante, ya que en muchas de ellas cumple un papel testimonial para vincular la lista al sector y tampoco se trata de listas ?de ella? sino que es la principal candidata de su sector. En este partido, a juicio de Johnson, ?la fraccionalización no es en torno a liderazgos personales-caudillistas como sucede en los partidos tradicionales- sino en términos de sectores, una identidad de sectores que tiene una muy larga tradición en la izquierda?.

 

CÓMO SE DEFINEN LAS FÓRMULAS

?Otra vez estamos frente a un escenario donde las fórmulas presidenciales de los dos partidos que tienen chances reales de acceder al gobierno no incluirán a ninguna mujer?, porque su conformación ?pasa por lo que son los parámetros de negociación intrapartidaria en Uruguay, que tienen que ver con la correlación de fuerzas al interior del lema; o sea, con el candidato más votado y el segundo más votado. Difícilmente se privilegie un criterio diferente a este como, por ejemplo, asumir una representación paritaria de género?, asegura la politóloga. Esto se explica por el sistema de partidos altamente institucionalizado y estable que tiene el país, ?con procedimientos que aunque no siempre son claros, ni democráticos, ni formales, ni transparentes, están en funcionamiento desde hace mucho tiempo y es muy difícil romper con esa lógica?, precisó.

En el caso del Frente Amplio, las elecciones internas no habían tenido una relevancia real hasta este año, dado que la candidatura presidencial se había definido por fuera de este mecanismo. Ahora, ha entrado en la misma lógica al definir la fórmula a partir de la negociación entre los sectores más votados en la elección interna.

?La integración de un nuevo criterio para definir las fórmulas parece más lejos que nunca? y algo similar puede pronosticarse para las candidaturas municipales del 2010, concluye Johnson. Al respecto recuerda que en las elecciones municipales pasadas hubo cinco candidatas a intendentas, cuatro de ellas del Partido Colorado, ?sin ninguna posibilidad de ser electas en la competencia. Nosotros lo interpretamos claramente: los lugares se abren para las mujeres justo cuando dejan de ser lugares de acceso real al poder?.

 

EL GÉNERO EN LOS PROGRAMAS PARTIDARIOS

Se observa que ?en las propuestas programáticas presentadas hasta ahora durante la campaña electoral, hay mucha más integración de temas de género que en las elecciones anteriores o mucho más desarrollo de políticas específicas dirigidas a mujeres? , aunque los enfoques son muy diferentes. ?Una cosa son las medidas propuestas por Carámbula y otra muy distinta la propuesta presentada por Lacalle?, ejemplifica Nicky Johnson.

Pero lo que resulta más negativo desde esta perspectiva, es que los dos precandidatos más votados ?Lacalle en el Partido Nacional, Mujica en el Frente Amplio- vienen de sectores con aplicación minimalista de la cuota (Lista 71 del Herrerismo, Lista 609 del MPP) y con escasa incorporación de temas de género en su agenda programática.

Dentro del Partido Nacional, había una mayor presencia programática de temas vinculados al género en Alianza Nacional que en el Herrerismo, donde la referencia ?es escueta?. Lo que sí tienen en común ambos sectores en sus documentos programáticos y en su discurso, es ?la revalorización del rol de la familia que tiende a colocar a la mujer en el ámbito del hogar, si bien no exclusivamente y el rescate de valores considerados fundamentales, sin que haya una clara explicitación de cuáles serían?. En los documentos de la Fundación Wilson Ferreira Aldunate (Alianza Nacional), ?hay una incorporación de demandas como: jubilación para amas de casa como reconocimiento al trabajo no remunerado de las mujeres, los derechos de las mujeres trabajadoras, etc?, pero la tónica general es ?un enfoque conservador porque plantea la importancia de la familia -reconociéndose la pluralidad de modelos- por encima de otras relaciones sociales?.

En la izquierda la situación es un poco distinta, porque existe un programa único definido antes de las elecciones internas que incorpora la perspectiva de género, pero que fue escasamente trabajado por sectores como el MPP.

 

BAJO IMPACTO PARA OCTUBRE

?Sin duda pienso que va a haber más mujeres en las convenciones, un impacto va a existir, sobre todo en las convenciones de los partidos Colorado y Nacional?, afirma Johnson.

En el año 2004, el 22.2% de las convencionales del Frente Amplio eran mujeres, el Partido Colorado se ubicaba en el entorno del 15% y el Partido Nacional en el 12% siendo el más bajo. El comportamiento electoral de hace cinco años arrojó como re
sultado que dos tercios de las listas presentadas por cada partido ganaran tres bancas o menos: ?sólo 9 listas ganaron más de 10 bancas?, recordó Johnson, augurando que la aplicación minimalista de la cuota en las internas hará más difícil una presencia significativa de mujeres en las listas electorales de octubre.

Tomando en cuenta todos los mecanismos referidos, la politóloga no prevé un aumento significativo de la presencia femenina en el próximo Parlamento.

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