Hildegard arrepollada

Los inicios profesionales de Hildegard están genéticamente vinculados a su origen chino-germano. Su familia materna, de marcada ascendencia aria, siempre quiso ocultar la procedencia china de una tatarabuela pequinesa en la familia paterna , pero los ojos negros y ligeramente oblicuos de Hildegard no lo desmienten. Interesada en la gastronomía local, y habida cuenta del origen chino y no alemán del repollo fermentado, monta a los quince años el primer puesto ambulante de venta de sahuerkraut, más conocido entre nosotros como chucrut. Con apasionado asombro investiga la expansión de los mogoles hacia el continente europeo al que aportaron el repollo fermentado. A partir de entonces, su ancestra pequinesa adquiere trascendentes dimensiones. En homenaje a ella, anexa a su nombre germano el milenario nombre de Li Shu, una doncella de la dinastía Tang. A partir de esos primeros pasos en el mundo de la fermentación, del ácido láctico, conocida profesionalmente como Hildegard Li Shu y consagrada en su ciudad natal como La Reina del Sauerkraut, adquiere notoriedad con un descubrimiento que la haría famosa en todo el mundo gastronómico: el chucrut de colores. De sus prodigiosas manos surgieron los coloridos chucruts anaranjado, azul, violeta, amarillo y rojo, que resplandecieron emplatados por los más consagrados chefs, en los restaurantes autorizados por la firma Hildegard Li Shu´s International Kraut. Jamás reveló a nadie la mágica fórmula para colorear las hojas de repollo ni los fijadores ecológicos utilizados .Su creatividad empresarial la llevó a crear una red de servicios afines. Con un gran sentido del liderazgo delegó en su pareja, la astróloga polaca Henryka, la coordinación del departamento de lectura de la hoja de repollo (inventado por la propia Henryka) y el famoso sauna -kraut, un refinado método para eliminar toxinas a través de los vapores de repollo en recintos decorados con ?brassica oleracea?, nombre científico del repollo, pintados por eximias muralistas germanas. En la actualidad diversos factores, entre los que inciden el cambio climatológico, el minimalismo gastronómico que recomienda comer el repollo crudo y el auge del snack foot, han hecho perder el bien ganado prestigio del chucrut. De todas maneras, la proverbial paciencia china y la tenacidad germánica han vuelto a producir una especie de milagro chino. En los últimos años, Hildegard y Henryka se dedican a la lectura de las hojas de repollo mediante el sistema delivery. Raudas motoqueras contratadas al efecto van y vienen por toda la ciudad, llevando hojas finamente cortadas en juliana y distribuidas a gusto por las y los consultantes sobre un papel adhesivo. El auge de la quirokraut, nombre con que designan a sus vaticinios, las llevó a crear puestos delivery en diversos puntos de la ciudad. La riqueza y el éxito no han apartado a Hildegard de su compromiso social, y este año ha donado dos millones de francos alemanes para la investigación científica de la fermentación del repollo in vitro.

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