latinoamericanas interpelarán a los Estados
l Llamado a la Acción 2009 de la Rmslac coincide con el décimoquinto aniversario de la histórica Conferencia Internacional de Población y Desarrollo de Naciones Unidas (El Cairo, 1994), el trigésimo de la aprobación de la Convención sobre Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la Mujer (Cedaw, 1979) y los 25 años de la creación de la propia Red (1984).
El Programa de Acción a 20 años suscripto en El Cairo dio lugar al nuevo paradigma de la salud sexual y reproductiva, y fue allí también donde se reconocieron los derechos reproductivos como derechos humanos, los sexuales tuvieron que esperar hasta la Conferencia Internacional de la Mujer (Pekín, 1995) para quedar plasmados explícitamente.
La Cedaw es el tratado más amplio e integral de derechos humanos de las mujeres, entre ellos el de la salud y el de decidir el número de sus hijos, cuándo tenerlos y acceder a los medios que les permitan ejercerlos.
La Red es una instancia de articulación regional del movimiento de salud de las mujeres que enfatiza en los derechos sexuales y reproductivos y en la promoción del ejercicio ciudadano en salud, entendido como la capacidad de las personas de apropiarse de los derechos que les asisten en este ámbito, reclamarlos y exigirlos.
No obstante los compromisos internacionales suscriptos por los gobiernos y la constancia en la lucha del movimiento por la salud de las mujeres, la Red encuentra que los Estados han sido remisos a cumplir con sus obligaciones, como lo muestran los sucesivos monitoreos realizados a lo largo de los últimos 15 años.
«Las causas de ese rezago son múltiples y se potencian entre ellas, comenzando por la falta de voluntad política de los gobiernos para hacer suyo el Programa de Acción (de El Cairo) además de las políticas conservadoras impuestas por la saliente administración Bush que propiciaron un decreciente flujo de recursos. Sin duda la crisis global del sistema capitalista neoliberal, con su altísimo costo social, económico y humano, ha propiciado a su vez un clima desfavorable respecto de la protección de derechos humanos básicos tales como la salud, la educación, el trabajo, la alimentación, la vivienda, la protección social», evalúa la Red, concluyendo que esto «hace más frágiles las democracias y favorece los conflictos sociales».
La pobreza que afecta a amplias capas de la población mundial, impactando particularmente a mujeres, niñas y niños e impidiendo el goce de los derechos; los fundamentalismos religiosos y su injerencia en la implementación de políticas públicas dirigidas a una ciudadanía diversa es otro factor negativo que tiene gran presencia en la región latinoamericana y del Caribe. Se suma al listado de adversidades la violencia sexista en sus diversas y perversas manifestaciones.
Es en este marco que la Red convoca a las organizaciones que la componen a demandar a los gobiernos acciones efectivas para que los derechos sean hechos.
COMPROMISOS FIRMADOS
El consenso de El Cairo, suscripto por los gobiernos de la región incluyendo al de Uruguay, entre otros aspectos, reconoce que:
Los derechos reproductivos incluyen el derecho básico de todas las parejas e individuos a decidir libre y responsablemente el número de hijos, el espaciamiento de los nacimientos y el momentos de tenerlos, y a disponer de la información y de los medios necesarios para ello.
Es necesario garantizar que todas las personas tengan derecho a servicios de buena calidad de atención a la salud, sin importar sus condiciones de vida, su edad, el lugar donde viven, su raza/etnia, su pertenencia a ciertas culturas o religiones o las opciones personales que asumen.
Las relaciones entre mujeres y hombres tienen un papel clave en el fomento de la salud y los derechos de la mujer, debiendo rechazarse todo abuso o violencia sobre la base de las relaciones desiguales de género.
Promover que los hombres asuman responsabilidad por su propio comportamiento sexual, su fecundidad, las infecciones de transmisión sexual y el bienestar de sus parejas, hijos e hijas, tiene mucho que ver con la salud de las mujeres.
Los servicios de salud reproductiva y sexual deben prestarse con un enfoque integral, asegurando que todas las personas accedan a los mismos con alta calidad de la atención.
Debe prestarse especial atención a las necesidades de la población adolescente, garantizar su acceso a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad y en condiciones de confidencialidad.
El aborto inseguro es un grave problema de salud pública, vinculado a las altas tasas de muertes maternas en el mundo, por lo que es necesario ofrecer asesoramiento integral a las mujeres con embarazos no deseados y proporcionar asistencia humanitaria a todas las mujeres que padezcan consecuencias de abortos inseguros.
TOZUDA REALIDAD
Las condiciones para el ejercicio de los derechos de las mujeres en materia de salud no pueden evaluarse sino en su contexto. En este sentido, son muy ilustrativos algunos datos que surgen del Estado de la Población Mundial 2008 elaborado por el Fondo de Población de Naciones Unidas:
De las mil millones de personas pobres en el mundo, tres quintos corresponden a mujeres y niñas.
De los 960 millones de adultos a nivel global que no pueden leer ni escribir, dos tercios son de sexo femenino y un 70% de los 130 millones de niños que están fuera de la escuela son niñas.
Con algunas excepciones (países nórdicos y Ruanda), las mujeres están notoriamente ausentes de los parlamentos, alcanzando, en promedio, sólo al 16% de parlamentarias en el mundo.
Las mujeres ganan menos que los hombres aún cuando desarrollan un mismo trabajo y, en general, acceden a oportunidades laborales de menor calidad y más desprotegidas.
Aunque las mujeres dedican casi un 70% de su tiempo al cuidado de su familia y labores domésticas, su contribución a la economía global es invisible.
Se estima que casi la mitad de todas las mujeres adultas han experimentado violencia por parte de su pareja. La violencia sexual sistemática contra mujeres y niñas ha caracterizado los conflictos armados que tuvieron lugar en las últimas décadas: fue usada como arma de «limpieza étnica» y de terror.
En Africa Subsahariana, el 57% de quienes viven con VIH son mujeres: las de 15 a 24 años tienen tres veces más posibilidades de ser VIH positivas que los hombres de su misma edad.
Cada año medio millón de mujeres muere a causa de problemas en el embarazo, parto y puerperio, y entre 10 y 15 millones sufren lesiones y enfermedades incapacitantes por las mismas causas. El aborto clandestino inseguro es una de las principales.
En los países con similares niveles de desarrollo económico, la tasa de mortalidad materna es inversamente proporcional a la condición social de la mujer: cuando más pobre sea un hogar, tanto mayor es el riesgo de mortalidad derivada de la maternidad.
Los matrimonios precoces, la mutilación o el corte genital femenino, el número excesivo de alumbramientos y la violencia por motivos de género remiten a la conculcación del derecho de la mujer a adoptar decisiones con respecto a su propio cuerpo.
En América Latina y el Caribe, la tasa de muerte materna por 100.000 es de 130 y el número de muertes maternas alcanza a 15.000. El riesgo de defunción materna a lo largo de la vida es de uno en 290; en las regiones más desarrolladas es de uno en ocho.
Compartí tu opinión con toda la comunidad