elogio del lavarropas
l artículo que firma Giulia Galeotti en «L´Osservatore Romano» y se titula «El lavarropas y la emancipación de la mujer. Pon el detergente, baja la tapa y relájate», recuerda que después de las guerras los hombres bajaron línea: «Casarse pronto, instalarse en forma definitiva en el matrimonio, abandonando estudio y trabajo, era el único destino capaz de permitir a las mujeres la realización de su verdadera naturaleza». Pero, para que las mujeres volvieran de buen grado a sus hogares, había que ofrecer algo a cambio: menos esfuerzo y fatiga. La modernidad facilitó la cosas con el desarrollo de los electrodomésticos, entre ellos el lavarropas.
Allá por 1797, Jacob Christian Schaffern, un teólogo alemán, había inventado el primer modelo. «Al principio, las máquinas eran muy voluminosas. Pero rápidamente la tecnología creó modelos más estables, livianos y eficaces», y se tuvo «la imagen de la supermujer en el hogar, sonriente, maquillada y radiante entre los electrodomésticos de su casa», ilustra Galeotti.
La columnista destaca que el lavarropas puso al alcance de las mujeres «la sublime mística de cambiar las sábanas dos veces por semana en vez de una», frase que atribuye a la feminista estadounidense Betty Friddan, cuidándose de informar sobre el contexto en que pudo haber sido dicha.
De esta manera, el Vaticano cumplió con la formalidad de conmemorar el 8 de marzo, reiterando algunos de los principios más caros a las jerarquías católicas: el lugar de las mujeres está en la casa, las tareas domésticas son su responsabilidad, la satanizada píldora anticonceptiva no le hace falta a las mujeres como tampoco el aborto y la autonomía económica.
Cabe preguntarse cómo harán las mujeres pobres, obligadas a trabajar fuera del hogar por magros sueldos (encima menores que los de los varones en la misma tarea), para alcanzar «la clave» de su liberación.
Galeotti tiene la respuesta: gracias a las lavanderías públicas, aún las mujeres pobres pueden salir del hogar y tomarse un cafecito con las amigas mientras el lavarropas hace el trabajo por ellas, afirma entusiasmada.
Con las recientes medidas del gobierno argentino, las congéneres de la vecina orilla lo tendrán más fácil. Ya lo dijo la presidenta Cristina Fernández, cuando anunció los planes para incentivar el consumo interno -electrodomésticos incluidos- como forma de enfrentar la crisis con menor riesgo.
Como se ve, por distintas razones el lavarropas está en boca de medios y gobiernos. Sin olvidar el arranque de misoginia ranchera del ex presidente mexicano Vicente Fox, cuando calificó a las mujeres de «lavadoras con patas»…
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