25Narte con compromiso social

n 2007, 25N se había presentado en el Cabildo de Montevideo, alcanzando una concurrencia de público de 300 personas. La edición 2008 fue visitada por más de 700 personas y las repercusiones llegaron de inmediato: fue invitada a participar de un evento contra la violencia hacia las mujeres, realizado en la ciudad de Bella Unión, departamento de Artigas.

Celena García Guilloux (fotógrafa- actriz- activista), Diego Clavijo (fotógrafo- bailarín- diseñador gráfico), Santiago Ibarra (técnico en comunicación social) y Andrea Anaya (licendiada en Ciencias de la Comunicación), son los organizadores e impulsores de esta iniciativa, a la que convocaron a artistas de diversas disciplinas.

Este año contaron además con el apoyo de Unifem, la embajada de República Dominicana en Uruguay y la Secretaría de la Mujer de la Intendencia Municipal de Montevideo, lo que les permitió lograr que ningún artista debiera pagar por realizar su trabajo.

En diálogo con La República de las Mujeres, García Guilloux y Clavijo rememoraron los orígenes de la idea, que comenzó en la primera mitad del 2007, «en base a lo que individualmente teníamos ganas de hacer cada uno, y con la idea de unificarnos bajo la consigna de realizar una muestra de arte que involucrara diferentes disciplinas».

La violencia de género formaba parte de los intereses de los artistas, por lo que más tarde fue el eje temático que permitió trabajar en conjunto para lo que se englobó en el lema «25N Arte por la Paz. Diálogo de artes. Artistas que se expresan en contra de la violencia hacia la mujer», cuentan los organizadores.

 

VARONES Y MUJERES PUEDEN CONTRIBUIR

Mientras que en 2007 la idea era que cada artista expresara lo que sintiera, que fuera un proceso personal, para 2008 la propuesta fue «unificar miradas» en torno a la violencia de género, lo que se trabajó en base a la entrega de materiales en distintos formatos que sirvieran como punto de partida para la reflexión.

«Continuar con la propuesta implicaba hacer una evaluación de lo sucedido antes, así como estimularnos. Pulir todo lo que había quedado en la nebulosa de la inexperiencia», asegura García Gilloux, aunque también es consciente de que ya tienen «una base».

Clavijo agrega que en el proceso de creación y de implementación, «todo fue aprendizaje. Ahora hicimos hincapié en el diseño del montaje. Cambiamos de espacio y así de perfil, porque no es lo mismo el Cabildo que una galería de arte como el Subte. Nos exige más».

La propuesta del Diálogo 2008 también tuvo como eje intentar que «no sea una quermés sino una muestra de arte», y en ese camino lograr que se vaya identificando «nuestro perfil como organización creadora de formatos artísticos», que tiene como línea de trabajo un «arte comprometido con lo social, con la vida de las personas».

La muestra intentó «trasmitir el sentido de que nosotros como varones y mujeres podemos pensar en la violencia», devolviéndole el carácter relacional a la noción de género, dice Clavijo, aunque sabe que «los artistas varones deben hacer su propio proceso, porque quizás es más sencillo llegarle a una mujer que llegarle a un hombre».»Les dimos un texto como punto de partida, que resume una búsqueda del equipo organizador y quizás en muchas cosas que allí aparecen los varones artistas se sienten atacados, tienen que repensarse. Pero nosotros queremos trasmitir la idea de que entre todos lo podemos solucionar, que no es un tema exclusivo de los hombres como agresores ni de las mujeres como víctimas«.

 

LO HABITUAL NO ES «NATURAL»

El material entregado a los artistas advierte respecto al lenguaje y a la educación diferenciada de varones y mujeres: «Nos planteamos trabajar con profundidad el concepto violencia de género y cuestionar diferentes patrones culturales arraigados en la sociedad que, al tomarse como `normales o naturales`, ponen en juego los bienes más relevantes de la mujer: su vida, su integridad, su libertad y su dignidad».

A su vez, la idea es que acceda «todo el mundo» a la muestra, porque el arte «suele ser un circuito bastante elitista». Aunque sea gratuito, en el imaginario de ciertos sectores sociales persiste que es inaccesible para ellos, por lo que la idea fue romper con esa representación y para ello se descentralizó la información, distribuyendo afiches y programas en todos los Centros Comunales Zonales de Montevideo.

La instalación contó con diversas propuestas, en las que todo el espacio tenía algo para decir, desde las paredes que a modo de inscripción infantil reflejaban expresiones de la violencia sicológica tales como «inútil, no servís para nada», «sos una puta», hasta las imágenes y fotografías o los diversos pares de zapatos que representaban (de acuerdo a la edad en diferentes tamaños) la ausencia física de niñas y niños que han muerto a causa de la violencia doméstica.

También se representó una pequeña obra de guión y dirección de Humberto Robles (dramaturgo mexicano, autor de «Mujeres de Arena» y activista de Nuestras Hijas de Regreso a Casa, agrupación de madres de Ciudad Juárez, México), en la Rafael Sosa Zeballos y Cynthia Patiño encarnaron una típica situación de violencia de pareja: desde la conversación por el portero eléctrico entre una mujer con severas heridas en el cuerpo y su marido al que había denunciado, pasando por la indecisión de ella de dejar pasar el hecho, la afirmación de él: «ya sé lo que dijo el juez (…) pero yo te quiero tontita», la respuesta de ella: «no me digas esas cosas lindas que me olvido de todo», hasta las nuevas amenazas del agresor.

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