efectos colaterales

n un intento de máxima presión sobre las y los legisladores, el arzobispo Nicolás Cotugno amenazó con la excomunión a quienes se atrevieran a votar a favor del proyecto de Ley de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva. El hecho fue repudiado inmediatamente por mujeres del sistema político, del gobierno y de las organizaciones de mujeres, dada su interferencia en la vida democrática del país y violación del principio de laicidad del Estado uruguayo.

Mientras se votaba la iniciativa en la Cámara de Representantes, el diputado colorado Washington Abdala calificó la actitud de Cotugno de «patoterismo intelectual». Su colega frenteamplista Ruben Martínez Huelmo anunció que pediría informes a la Cancillería para ver si había elemenos para tipificar intervención en asuntos del Estado.

Pero estas no fueron las únicas reacciones. Las repercusiones de prensa de los dichos del arzobispo se difundieron inmediatamente por internet, y a través de redes que distribuyen información sobre temas de género comenzó a organizarse una campaña para protagonizar una práctica colectiva de apostasía, es decir de rechazo de los sacramentos recibidos en diferentes etapas de la vida, sea involuntaria o voluntariamente. Participan de ella o colaboran con orientaciones, mujeres de diferentes países y, mientras se investiga el procedimiento más adecuado para el objetivo, crece el número de adhesiones.

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