Schenck y Canoura las Bartolomé Hidalgo 2008

l premio que todos desean», al decir de Alvaro Risso, presidente de la Cámara Uruguaya del Libro, fue creado en 1988 en homenaje a Bartolomé Hidalgo, primer poeta uruguayo, fundador de la literatura oriental y entregado por primera vez en ese mismo año, en el marco del Primer Festival del Libro Nacional.

Año a año y ante la creciente y diversa producción, la Cámara Uruguaya del Libro, determina los géneros que serán distinguidos. En el presente, las categorías fueron: literatura infantil-juvenil, poesía, difusión científica, ensayo político y/o periodístico, ensayo histórico y narrativa. Para cada una se constituyó un jurado idóneo, reservándose la propia Cámara la decisión de los premios Revelación y Trayectoria.

En literatura infantil-juvenil, un jurado integrado por Dinorah López, Dinorah Polakof y Silvia Puenes de Oyenard eligió para premiar a «Historias de pueblo chico», de Lía Schenck (Editorial Fin de Siglo), por su creatividad, humor, fantasía y riqueza de vocabulario, entre otras virtudes. La terna estaba integrada también por «¡Hay que insistir!» de Susana Olaondo (Editorial Alfaguara) y «El desafío de la montaña» de Daniel Baldi (Editorial Fin de Siglo).

Profundamente conmovida y en presencia de sus nietos Luca y Joaquín, a quienes está dedicada la obra, Schenck reivindicó el derecho humano al libro y a la lectura de todos los niños y niñas, «el que nunca debe ser vulnerado por ningún concepto». Amena y divertida, a los múltiples méritos de la obra distinguida se agrega uno muy poco común tratándose de literatura: el cuidado del lenguaje evitando el sexismo al uso, que caracteriza en general la producción de la autora.

En divulgación científica fue premiado el libro «Los invencibles», de Cristina Canoura (Editorial Aguilar), por el elevado nivel del tratamiento del tema. El jurado estuvo integrado por Juan Grompone, Laszlo Erdelgi y Agustín Courtoisie y la terna competidora se completaba con «¡Hay mama!, tenés cáncer» de Lilly Morgan, también de editorial Aguilar y «Cuestiones del corazón» de Teresa Porzecansky (Editorial Taurus).

Con voz por momentos quebrada por la emoción, Canoura recibió la presea asegurando que se sentía «como si recibiera el Nobel», pero con una diferencia a favor: el premio viene de la Cámara Uruguaya del Libro y de la industria editorial uruguaya. La laureada autora situó la génesis de su obra en su trabajo como editora de las páginas de Ciencia, Tecnología e Innovación y las de Salud del semanario «Búsqueda», que facilitaron su acceso a esos «milagros de la ciencia» que relata con rigor profesional y lenguaje accesible, una combinación nada frecuente tratándose de esos temas. Agradeció asimismo a «los invencibles» hombres y mujeres que protagonizan sus relatos.

Merecieron también el Bartolomé Hidalgo 2008, en poesía «Senryu o El árbol de las Sílabas» de Alfredo Fressia, Editorial Linardi y Risso; en investigación histórica «La actualidad del pasado» de José Rilla, Editorial Debate; en ensayo político periodístico, «Se lamaba Wilson» de Diego Achard, Editorial Aguilar; en narrativa «El profeta imperfecto», de Fernando Buttazzoni, Editorial Planeta.

El premio revelación fue concedido a Fernando Amado y el de trayectoria a Eduardo Galeano.

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