prevención del aborto inseguro, gran premio de Medicina
niciativas Sanitarias contra el aborto provocado en condiciones de riesgo comienza a gestarse en el 2001 en el Hospital Pereira Rossell, donde un grupo de jóvenes médicos, alentados y apoyados por los titulares de la cátedras de la Facultad de Medicina que allí funcionan, comienza a buscar alternativas para conjurar la dolorosa cotidianeidad de los daños y hasta las muertes de mujeres que llegaban al nosocomio víctimas de infecciones y otros problemas derivados de la interrupción de embarazos por medios o en condiciones no idóneos.
Recién en 2004 el Ministerio de Salud Pública (MSP), a través de la Ordenanza Nro. 369/004, oficializa la estrategia al tiempo que la declara de aplicación obligatoria en centros de salud públicos y privados. A la fecha, la extensión de los servicios en tal sentido avanza más rápido fuera del país que adentro. Además del Pereira Rossell, se ha instrumentado en algunos establecimientos de salud públicos de Montevideo y del interior del país sin alcanzar a su totalidad y menos a los del sector privado.
En cambio, Venezuela ya la aprobó y está aplicando la estrategia en la más grande de sus maternidades, al igual que cuatro hospitales argentinos y algunos más de Lima -Perú- y México. Irlanda se mostró interesada y se espera la visita de una delegación para para interiorizarse del tema.
POR LA SALUD DE LAS MUJERES
Iniciativas sanitarias incluye un equipo multidisciplinario que, encabezado por el doctor Leonel Briozzo, incluye a Verónica Fiol, Fernanda Nozar, Mónica Gorgoroso, Cecilia Stapft, Ana Labandera, Ivana Levi, Mercedez Bernadá, Mariana González Pérez, María Teresa Rotondo, Fabián Rodríguez y José Enrique Pons.
En presencia de la ministra de Salud Pública, doctora María Julia Muñoz y del subsecretario de la cartera, doctor Miguel Fernández Galeano, el presidente de la Academia Nacional de Medicina, doctor Roberto Quadrelli, entregó el premio a Briozzo, aclarando que fueron 18 los trabajos presentados y que la opción entre ellos no fue fácil.
En representación del equipo ganador, Briozzo lo recibió como «un reconocimiento al intento de proyectar la visión más allá de la ideología de modo que abarque la dimensión bio-psico-social» e hizo extensivo el mismo a la Facultad de Medicina, el Sindicato Médico del Uruguay, la Federación Médica del Interior (FEMI), la Sociedad de Ginecología y la Asociación Obstétrica, así como a parlamentarios, políticos, juristas que «ayudaron en momentos difíciles, que los hubo», y muy especialmente al movimento social del que se considera parte y al movimiento de mujeres y feminista.
En el marco de una «legislación anacrónica, el MSP aprueba la normativa» para la prevención del aborto inseguro, con lo que Uruguay se convierte en el único país del mundo en el que conviven ambas normativas.
«Los problemas complejos no tienen soluciones simples y el aborto voluntario es un problema complejo eclipsado por fundamentalismos e indiferencia de los profesionales», entre otros factores como falta de espacios para el desarrollo académico, afirmó Briozzo explicando como surgió la propuesta, centrada en que «una mujer que cursa un embarazo no deseado sigue siendo ciudadana y sujeta de derechos. El Estado tiene que apoyar a esas mujeres y los profesionales pueden ayudarlas a tomar la mejor decisión, una decisión que las empodere», agregó.
DECISIONES INFORMADAS
Las Iniciativas Sanitarias vinieron a llenar un gran vacío, además de desarticular el tradicional rechazo de los médicos frente al aborto voluntario, como si no implicara problemas de salud que les conciernen.
La estrategia de reducción de daños comienza por habilitar un espacio de confianza entre profesionales y usuarias, donde el problema que estas enfrentan puede ser expuesto con garantía de confidencialidad y de información suficiente para decidir conforme a la propia conciencia. Incluye estudios para determinar la existencia efectiva de embarazo y el estado de la salud general, descripción de los métodos que se utilizan para practicar abortos, incluyendo el medicamentoso, y otras opciones como dar en adopción. Una segunda consulta descarta o atiende en su caso cualquier consecuencia del aborto provocado, y encara opciones de anticoncepción efectiva para prevenir la reiteración de esas situaciones en el futuro.
De acuerdo a los últimos datos disponibles, reciben asesoramiento diariamente unas 60 mujeres; 30% de ellas decide continuar con el embarazo; la mayoría de las que resuelven interrumpirlo utiliza Misoprostol, el método más seguro.
ENEMIGOS DEL CAMBIO LEGAL
Aclarando que por compromiso profesional no podía eludir la referencia a la inminente votación en Diputados del proyecto de Ley de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva, el director general de Iniciativas Sanitarias aseguró que «el cambio de legislación es justo y necesario, la única manera de disminuir el riesgo de enfermedad y muerte de mujeres y el número de abortos». Para Briozzo, la iniciativa se sustenta en el trípode educación, acceso a métodos anticonceptivos y acceso a servicios seguros de aborto, lo que asegura su eficacia más allá de su perfectibilidad.
Llamando a la reflexión ética y juridíca a la hora de votar, destacó la trascendencia del momento histórico para las nuevas generaciones.
Pero no ocultó que dos enemigos acechan los avances en esta materia: el fundamentalismo y la hipocresía, el primero de los cuales se combate con un trabajo serio y documentado; el segundo es más difícil: hacen falta «valores profesionales y compromiso con la salud de las mujeres y de la población en general».
Previendo que el cambio legal pueda naufragar una vez más, Briozzo asume «barajar y dar de nuevo para seguir buscando soluciones porque es justo y necesario», teniendo como norte «ayudar a que la gente decida lo que es mejor para su salud, para lo cual tiene que ser libre, consciente e informada».
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