amarga desilusión
Querida Reina de Corazones:
Últimamente me siento muy distanciada de mi marido por razones no solo sentimentales sino ideológicas. A la mañana, antes de irnos a trabajar, siempre tomábamos mate en la cocina en una especie de ceremonia que nos unía mucho. A veces era yo la que ponía el agua a calentar, a veces era él. Si ahora hablo en pasado es porque hace dos semanas dejé de tomar y no porque me diera acidez. Todo sucedió una mañana cuando mientras se subía el cierre de la campera para irse se le ocurrió, no sé por qué maldita razón, acordarse de una poesía de Silva Valdés que habla del mate. Mirándome a los ojos como si me dedicara un poema romántico, y mientras se vanagloriaba de su memoria, empezó a recitarme : «No sé qué tiene de rudo, no sé qué tiene de áspero, no sé qué tiene de macho, el mate amargo». Yo sentí una decepción profunda no solo en relación a mi marido sino en relación al mate. Me niego terminantemente a ser cómplice de nada que tenga que ver con el machismo. Yo siempre creí que el mate era algo muy equitativo y me arrepiento profundamente de haber cebado y tomado mate durante casi cuarenta años de mi vida. Hasta he pensado que podría organizar una campaña de mujeres para que se concienticen y dejen de tomar mate. A partir de aquel día empecé a tomar té con leche en el desayuno. Cuando lo veo tomar mate como si no hubiera pasado nada entre los dos, siento una especie de amarga desilusión. Por un lado no sé cómo sobrellevar esta situación y por otro lado extraño mucho aquel sabor que me daba placer y fuerzas para comenzar el día. Me siento débil y con poca voluntad. A veces ni quisiera levantarme. Espero su respuesta. Muchas gracias.
Olga M.V.
Querida amiga:
Hace muchos años escuché recitar ese poema por la radio y ese día me tomé un termo entero de agua pensando qué iba a hacer. Y lo que hice fue seguir tomando mate. De la misma manera que seguí escuchando tango por más que Julio Sosa diga categóricamente que «el tango es macho» . Con esto quiero decirle que en ese momento analicé el poema y llegué a conclusiones que me interesa compartir con usted. Para empezar le diré que el poema en realidad no afirma nada. No dice «el mate es macho». Dice » no sé qué tiene de macho» . Y a lo mejor no lo sabe porque en realidad ni siquiera tomaba mate amargo, o porque simplemente el mate amargo no tiene nada de macho y es más bien un ritual unisex. Por eso no creo que una campaña para que las mujeres dejen de tomar mate tenga éxito. ¿Entiende? Yo que usted, mientras me tomo el poema con menos dramatismo, me tomo un mate con espuma. Me duele mucho que, a mi entender por una interpretación equivocada de un poema, se prive de un placer que no afecta al medio ambiente y que se puede practicar hasta en lugares públicos y cerrados. Hable con su marido de todo esto. Sería lamentable que se quedara sin mate y sin marido. Otro día le cuento por qué a pesar de todo sigo escuchando tangos. Mucha suerte.
La Reina
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