extravagantes solitarias

Patricia Curzio es una de las entrenadoras vocales más prestigiosas de nuestro medio. Como cantante logró personificar a «Fiorita», recreando un estilo performático particular que la posicionó en la escena alternativa montevideana. Aunque participó en múltiples espectáculos teatrales, se la recuerda mucho por ser un personaje inmaculado en «Las Nenas de Pepe» de Gabriel Calderón, donde su voz viajaba por cada ángulo de la vieja farmacia Solís. Conjuntamente con el cantante-performer Dani Umpi, recorrió los festivales de música participando en el «Show Perfecto» como corista. Actualmente, su proyecto solista reside en un homenaje al músico emblemático Eduardo Mateo. En «Mateo Blue», los temas «Hoy te vi» y «Cuatro plumas», por ejemplo, se transforman en blues nostálgicos, pasionales y vocalmente soprano.

 

CHICA BLUE

-¿Qué recuerdos quedan de «Fiorita»?

-El entusiasmo y sorpresa de mis allegados y público en general. En mi etapa de performer dejé brotar mi necesidad de expresarme con la misma libertad que lo hago ahora. En el fondo soy una sola y siempre soy la misma Patricia, haga lo que haga.

-¿Cuándo decidiste comenzar como solista?

Soy una artista que respeta fielmente sus etapas emocionales y psíquicas. Actualmente, la cantante que hay en mí toma la delantera y la obedezco como a todo llamado interior.

-¿Por qué Eduardo Mateo como inspirador de tu primer trabajo en solitario?

-Mateo es sin duda el músico padre de nuestra música popular y de nuestros músicos. Hace tiempo que quería cantar su obra acompañada por un grupo de músicos dignos de la destreza musical de Mateo y de su ética artística. Aunque mi homenaje a Mateo siempre estuvo presente de una u otra forma en todas mis propuestas; estoy permanentemente tentada por su libertad.

-¿Qué opinas del nuevo circuito de cantautoras emergentes?

-La necesidad de componer música para cantar es una necesidad emocional y expresiva como cualquier otra. A mí no me picó ese bichito todavía. Aquí hay varias cantautoras y muy buenas.

-En tu experiencia como entrenadora vocal, ¿qué encuentras en las nuevas voces Uruguayas?

-Tenemos muy buen material vocal en el Uruguay, pero escasea la inteligencia de nuestros vocalistas para formarse los años necesarios que den un respaldo técnico a sus carreras. Aquello de la «garra charrúa» es un arma de doble filo.

 

ACUSTICA PI

Carmen Pi es una de las promesas del jazz local. Su estilo lúdico como pianista y su constante genialidad como cantante han acompañado a Jorge Shellemberg, Pinocho Routin, Cuarteto La Otra y el coro de De Profundis en sus distintas propuestas. Versionando temas bossa y melódicos pop en un formato jazz, Pi conquista a su público desde una manera minimalista, pero con una gran riqueza y revelación por su capacidad escénica.

Con un repertorio preciso, invade a su público con su proyecto propio: «Pi cuarteto», en un formato netamente acústico donde canciones como «La cura», «Imposibles» y una versión de «Come as you are» de Nirvana, avanzan con mucha espontaneidad y prestigio tanto en escenarios uruguayos como argentinos.

-¿ Cómo comienza «Pi cuarteto»?

-Comienza en forma de dúo en 1999 con Horacio di Yorio, excelente pianista y amigo con el cual éramos compañeros de la Escuela de Música y teníamos los mismos gustos e inquietudes musicales. Luego se incorporó Vittorio «Cachi» Bacchetta. Yo aporté versiones de temas porque me encanta versionar, variar armonías, sacar las canciones del lugar en que las conocemos. Empezamos a tocar esos arreglos y también a divertirnos; así llega Gerardo Alonso, nuestro bajista, para conformar en 2004 «PI Cuarteto» tal como lo conocemos actualmente con su sonido: jazzero, acústico y súper cálido.

-¿Quiénes han sido tus referentes musicales?

-Tengo muchos, escucho desde Bach hasta la banda británica Kane; escucho tango, jazz, pop y rock. En el caso del Pi cuarteto las influencias vienen mas por el lado del jazz, fusionado con música uruguaya y world music.

-¿Es difícil tener un proyecto solista en Uruguay?

-Sin duda . No tengo idea como será en otros lados, supongo que siempre es un poco difícil estés donde estés, pero también te da muchas satisfacciones. Es verdad hay que golpear muchas puertas y no siempre están abiertas, pero si tu vocación es el arte y es lo que amas realmente, no hay otra.

¿Qué diferencia escénica existe en hacer música para distintas disciplinas?

-Estoy por primera vez haciendo la música para una obra teatral de Bertol Brecht: «Un hombre es un hombre», con dirección de María Azambulla. El mundo teatral es muy rico, pero ahí estás cantando en escena pendiente del desarrollo de la obra. Canto en De Profundis desde los 15 años, hacemos música vocal sacra sobre todo y muchas veces sinfónico-corales. A nivel escénico estamos siempre juntos cantando con un director adelante, sin amplificación, es otro lenguaje. Cuando cantás solo para empezar cantás amplificado, son tus canciones, hay mucho de vos en eso, amor, ansiedad, nervios. Pero, aunque los lenguajes sean distintos, sigo pensando que al final la música es una sola.

¿Qué opinas de la movida femenina en el tango?

-Me parece bárbaro, siempre me gustó y escuché mucho tango desde mi infancia. Llama la atención que ahora sean los varones los que no se animen a cantar, ¿no? En comparación son pocos, me divierte la contradicción! También me divertiría que se cantara el tango más agudo, como las cantantes de antes: Azucena Maizani, Rosita Quiroga, Libertad Lamarque, etc.

Como entrenadora vocal, ¿qué piensas de las nuevas voces del rock nacional?

Tenemos buenas voces, pero generalmente poco o nada trabajadas. Hay un mito de que si ejercitás o trabajás tu voz perdés tu identidad o la magia o el ángel, ¡y no es así!! Es un preconcepto. Tu voz es tu voz, si la trabajás podés incrementar capacidad de aire, afinación. Es conocerte a vos mismo, conocer y dominar tu instrumento lo que te da la verdadera libertad.

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