confluencia entre feministas y políticas

licia Miyares, asesora de la vicepresidencia primera del gobierno español, participó activamente en «Diálogos consonantes». También se hizo tiempo para describir a grandes razgos a La República de las Mujeres los avances en materia de igualdad de género que capitaliza como logros el gobierno del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), así como el rumbo que a su juicio debe tomar el movimiento de mujeres a nivel mundial.

Para Miyares, la Ley de Igualdad aprobada durante el anteror período de gobierno del actual presidente José Luis Rodríguez Zapatero significa un adelanto «fantástico», fundamentalmente en un contexto europeo en el que España «sale de una dictadura hace relativamente tan poco», mientras que otros países «tienen una larga trayectoria democrática».

España se ha puesto por delante en este asunto, enfatiza Miyares, asegurando que no es menor el dato de que «todas las políticas que se articulan alrededor de la Ley de igualdad y la de violencia, así como la Ley de autonomía personal, son fundamentales no sólo por las acciones concretas que permiten, sino sobre todo por la pedagogía social» que implican para la ciudadanía. Un «valor añadido, pues permiten tomar conciencia de que los sexos son iguales en derechos». A modo de ejemplo y en referencia a la violencia de género, la asesora del gobierno español recuerda que, por tratarse de un problema «estructural», responde a una «educación diferenciada de los sexos, con una idea de dominio del varón sobre la mujer y una manera de entender el cuerpo de la mujer como objeto sexual» que, de algún modo, esta legislación se orienta a transformar desde la base del sistema educativo.

 

UNA MANERA DE EMPODERARSE

La Ley de Igualdad, insiste Miyares, responde a » la idea de que hay que desactivar las normas y estereotipos sexuales todavía presentes en nuestras sociedades» y ello, en su visión, ue posible con la confluencia del movimiento independiente de mujeres y las mujeres socialistas, pues las primeras aportaron los argumentos teóricos y las segundas lo hicieron posible a través de una norma jurídica.

«En España el avance se debe a algo muy importante que en otros países se está en vías de que suceda, y es que se dio una confluencia absoluta entre feminismo teórico, movimiento de mujeres y mujeres socialistas, con todas las desconfianzas que podría haber entre unas y otras», cuestión que se supera según Miyares porque las socialistas no programan de espaldas al movimiento de mujeres y éste a su vez tomó conciencia de que si no es a través del poder político las cosas no cambian.

El aporte del movimiento feminista y el de mujeres es lo que «está detrás de todos los avances en igualdad», reconoce, tanto que, de hecho «muchas de las mujeres que estamos en política hoy somos feministas que venimos de la tradición del movimiento».

Miyares está convencida de que eso mismo es lo que debe lograrse en los países de América, pues es así como tanto el movimiento de mujeres como las mujeres políticas podrán ganar fuerza. «Una manera de empoderarse en política es asumir los mínimos de la agenda feminista, convertirse en una voz autorizada. Pues allí te puedes atrincherar y mantener tu espacio, te haces fuerte. Eres la diputada que sabe de ello».

Sin embargo, no es suficiente con lograr esa confluencia, ya que «el siguiente paso es la paridad; no se puede luchar contra la marea en soledad, y eso no se consigue si no se asumen las cuotas». A su vez, sin la confluencia difícilmente se alcance la fuerza y la presión de la sociedad civil para que la cuotificación política sea una realidad.

 

EL COMPROMISO ESPAÑOL

Respecto de la cooperación para el desarrollo, «el compromiso español es evidente como prioridad junto con la igualdad», afirma Miyares, resaltando que el eje estratégico fundamental de esa cooperación es la colaboración económica en políticas de género. Asimismo, asume que «el desafío es ver la mejor manera de conciliar estrategias de desarrollo y cooperación para la sociedad civil, porque normalmente se hace entre Estados».

El objetivo del encuentro realizado en Montevideo entre las redes feministas locales y distintas actoras del sistema de cooperación español fue justamente escuchar las demandas de la sociedad organizada, pues «Hay que ver como puede ésta ser destinataria de las ayudas» Miyares abandonó Uruguay «con una serie de peticiones que habrá que trabajar y en este sentido el gobierno español es completamente sensible».

A nivel mundial, considera que «el feminismo tiene una vocación internacional», aunque actualmente la agenda feminista «está abierta en distintas páginas de acuerdo a los países». Eso se debe a que algunos aún estarían en «la primera fase de la reivindicación del feminismo», centrada en reclamos como salir a la calle libremente o acceder a la educación, mientras otros llevan una agenda más avanzada.

No obstante, la asesora del gobierno español concluye que la orientación es ir hacia el poder político, «porque si no, no hay cambios en las sociedades», sin perjuicio de trabajar en «el abordaje real planetario contra la violencia hacia las mujeres, porque es donde más se visibiliza el carácter estructural de la desigualdad».

En definitiva, debemos ir hacia una transformación de las prácticas concretas, pues si bien el siglo XX ha sido el siglo de las mujeres, ya que «hemos pasado del mundo de lo privado al mundo de lo público, en una combinación vertiginosa de los dos mundos, ahora falta que cambien los varones, pues si no cambian los varones la igualdad seguirá siendo formal».

La igualdad «Es un problema de todos, pero claro, en ese problema las mujeres estamos más concientizadas que los varones. Los varones tienen que tomar conciencia de que puede parecerles una pérdida de privilegios, pero que esa supuesta pérdida les va a conformar mejor como sujetos», afirma Miyares, sin desconocer que esta fase es la más difícil de alcanzar.

 

LUCES Y SOMBRAS URUGUAYAS

En cuanto al caso concreto de Uruguay, además de hacer un llamado a «no posponer hasta 2014″ la aplicación de la ley de cuotas recientemente aprobada por el Senado, Miyares opinó que «esas 11 mujeres en 130 parlamentarios son algo menor y el movimiento de mujeres debe presionar, porque no aceptar las cuotas es poco ético y además antiestético también».

Sin embargo, la española valora otros aspectos: «El movimiento de mujeres uruguayo siempre me ha parecido imaginativo y creativo, nos han dado muchas ideas también a las europeas» .

«Las redes de mujeres en América Latina son redes muy potentes», el problema está fundamentalmente en la » desafección a la política».

Miyares cree que el mayor desafío para la región es generar la confianza hacia el poder, aunque «en Uruguay están muy, muy por delante de otras realidades» del continente, ya que «la ciudadanía parece estar más comprometida con la política y Uruguay está en vías de la confluencia».

La acción política debe ir para un solo lugar, según la asesora, y la ciudadanía «debe demandar, mientras el feminismo independiente aporta su teoría y nutre de argumentos sólidos», ya que los argumentos del mérito y la capacidad «son universales para oponerse» pero fácilmente desmontables.

«Yo me pregunto: ¿cómo es posible que utilicen el mérito y la capacidad (como argumento en contra de la participación de las mujeres) cuando al día de hoy y desde hace ya más de 10 años en España, el 60% de nuestros licenciados son mujeres?, ¿Qué están diciendo con mérito y capacidad? Yo creo que algo muy fuerte, pues el mérito al que hacen referencia es el amiguismo», sentencia Alicia Miyares.

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