la paz en movimiento
a Caravana de las Mujeres por la Paz, que comenzó en Marruecos en mayo de 2007, ya recorrió Senegal, Costa de Marfil, Togo, Benin, Camerún, Gabón, República de Congo, Africa Central, Ruanda, Zambia, Leshoto, Mozanbique, Madagascar, Isla Mauricio, Mayotte, Isla de la Reunión, Nueva Celedonia, Tahití, Argentina, Uruguay y continúa hacia Italia y Francia, con el propósito de culminar en octubre próximo en Neuchatel, Suiza.
Sus objetivos son promover encuentros entre mujeres para establecer una red de apoyo mutuo, difundir mensajes de paz, reforzar los empeños de la Cevaa, impulsar a otras iglesias a desarrollar vínculos con diferentes medios sociales, culturales y religiosos en una perspectiva de diálogo y paz.
Cuenta con una secretaría ejecutiva que coordina y funge como lazo con el comité de pilotaje elegido en Marruecos, y con equipos de coordinación locales. En internet dispone del sitio www.caravane.cevaa.org y del e-mail [email protected]
La Cevaa contribuye a los gastos generados por la organización interna de la caravana y sus desplazamientos.
UN DECALOGO HUMANITARIO
Por su parte, del 26 al 30 de mayo pasados, las Mujeres de Paz de Latinoamérica y el Caribe se reunieron en la localidad bonaerense de San Miguel, Argentina, convocadas por las amenazas de desestabilización de la paz en la región, especialmente en Bolivia y lo que evaluaron como expresiones beligerantes en Colombia, Ecuador y Venezuela; la falta de implementación de la Resolución 1325 del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que promueve la incorporación de mujeres a las mesas de discusión y toma de decisiones respecto de conflictos armados nacionales e internacionales y el alarmante incremento de la trata y el tráfico de personas con fines de explotación sexual, laboral y tráfico de órganos. De ese encuentro surgió una declaración, que traducida a distintos idiomas se difundirá en el área de influencia de la Cevaa. La misma exige la difusión amplia y la aplicación efectiva de la Resolucion 1325 y su utilización para fortalecer el poder de las mujeres, y la ratificación del Estatuto de Roma en los países que aún no lo han hecho así como la armonización conforme a él de su derecho interno, así como el respeto y cabal cumplimiento de la Convención para la Eliminación de todas las formas de Discriminación contra las Mujeres (Cedaw por su sigla en inglés).
También demanda «El alto inmediato de las agresiones entre Estados vecinos, como es el caso de Ecuador, Venezuela y Colombia, y entre grupos de un mismo país, como sucede en Bolivia» y repudia «el injusto bloqueo a Cuba», solicitando su cese inmediato.
TRATA Y TRAFICO
Políticas públicas, planes de acción y leyes efectivas contra la trata y el tráfico de mujeres, niñas, niños y jóvenes para la prostitución y otras formas de explotación sexual, laboral y tráfico de órganos, es otra de las demandas, acompañada por la propuesta de una ley marco que garantice la prevención y protección de las víctimas así como juicio y sanción de los tratantes y explotadores. Mientras reclaman a los países remisos la ratificación de los Protocolos de Palermo, condenan enérgicamente que se legisle sobre el consentimiento como causa excuyente del delito, un punto particularmente polémico de la ley contra la trata sancionada recientemente en Argentina.
En diez puntos, la declaracióm pasa revista a una serie de problemas que afectan a la población en general y a las mujeres, niñas y niños en particular. Incluye el reclamo de cumplimiento de las Metas del Milenio y el combate a la pobreza.
«Exigimos que se reconozca el aporte, la experiencia y la sabiduría de las defensoras de los derechos humanos de las mujeres, expertas por su labor y su cmpromiso, y que se celebren consultas con las organizaciones y redes existentes en la región cuando se elaboren políticas y se tomen medidas para la prevención, la protección y la sanción de la trata y el tráfico de mujeres, niñas , niños y jóvenes. Cualquier ley, acción o política deber ser género sensitiva, no puede ser neutral al género», expresa el último punto del decálogo.
Finalmente, convoca la las Mujeres de Paz de Latinoamérica y del Caribe y de todas las regiones y países del mundo a que hagan suyo el pronunciamiento y condenen, colectiva e individualmente, «el intento de criminalizar las actividades de paz que ha llevado a cabo la senadora Piedad Córdoba en el conflicto armado no internacional en Colombia». La declaración lleva la firma de Nora Franco, coordinadora regional para América Latina y el Caribe de Mujeres de Paz en el Mundo y de representantes de Argentina, Brasil, Cuba, México, Colombia, Ecuador, Paraguay, Venezuela y Uruguay. Por nuestro país firma Beatriz Benzano Seré.
Compartí tu opinión con toda la comunidad