"Gata Flora" una revista para "mujeres sinceras"
escubrir «Gata Flora» fue un regalo de sensaciones. Sus tapas podrían terminar encuadradas colgando de las paredes de nuestras casas y el tratamiento de la información deja en un estado muy confortable por comprobar que comienza a nacer un nuevo periodismo femenino. Tiene tanto de nosotras que es imposible no quererla. No sé si la expresión «Gata Flora» hace justicia cuando hablamos de género, pero sí que tiene un código de igualdad.
La responsable de esta revista argentina es Agustina Fernández quien, con sólo 26 años de edad, se animó a deshacer los estereotipos tradicionales de las revistas femeninas y apostó por un nuevo lenguaje para dejar claro dónde realmente estamos paradas las mujeres sinceras.
BUENOS TEXTOS Y LINDAS IMÁGENES
-¿Como surge «Gata Flora»?
– A partir de una necesidad mía de identificarme con algún medio gráfico local. Aquí, en Argentina, las revistas son así o asá: para mujeres frívolas o intelectuales. Pero pienso que esto no se extiende a los medios más apuntados a lectores de ambos sexos o de hombres, exclusivamente. «Gata Flora», en este sentido, es un producto inédito. Porque nace para cubrir un vacío, que es un nicho de lectoras con intereses muy variados, algo que tiene que ver con la condición de mujer actual, de ser humano, bah… Nos gusta el cine, la moda, la literatura, la filosofía, los viajes, el arte, la música, los mundos privados, la gente que hace cosas interesantes… Nos gusta que nos den buenos textos para leer y lindas imágenes para ver, ilustraciones y fotos que podamos recortar y pegar donde queramos. Estamos cansadas de que nos subestimen y, a la vez, nos exijan tanto. Entonces, «Gata Flora» nace para cubrir al menos algunas de tantas necesidades.
-¿Por qué es una revista para «mujeres sinceras»?
Porque ya era hora de que alguna revista refleje a las mujeres tal cual son: contradictorias, inconformistas, a veces políticamente incorrectas, inteligentes, creativas, estetas, divertidas, desprejuiciadas. Porque no todas compramos revistas para leer consejos para llegar al orgasmo, recetas de amor, dietas y más dietas. Pienso que está bueno proponer, a través de una revista, un mundo posible, que habita en la cabeza de tantas mujeres. Y hombres, claro. Porque también tengo que aclarar que «Gata Flora» tiene muchos lectores que comparten esta manera de ser «inconformistas» en el sentido de no parar con la búsqueda creativa. El «gataflorismo» creo que más bien es una actitud que comparten ambos sexos, que tiene que ver con una búsqueda constante de cosas nuevas y más estimulantes. Pasa que las mujeres teníamos derecho a que un medio diferente esté apuntado directamente a nosotras. Ojo chicos, no se sientan afuera. Aquí son bienvenidos.
LA LUCHA RECIEN EMPIEZA
– ¿Es difícil en Argentina coordinar y dirigir una revista? ¿Gritan y lloran como la Gata Flora del refrán?
– Sí, es difícil. Sí, reímos y lloramos, gritamos también. Porque el mercado editorial es duro. La competencia no tiene códigos, parecen escasear las ideas y las pocas que van saliendo a luz se multiplican una y mil veces. El sistema está viciado, porque las marcas no suelen tener mucho presupuesto y el canje está de moda (¡lástima que las imprentas todavía no lo aceptan!). Todo esto es más difícil aún para «Gata Flora» que es un medio que lleva sólo un año en la calle y plantea un concepto bastante jugado que algunas marcas no entienden o comparten. Ojo, para nosotros esta lucha recién empieza y lo esperanzador es que muchas marcas nos están apoyando de a poco. Gracias a ellas esperamos crecer.
– ¿Qué sintieron cuando vieron impreso el primer número?
– Orgullo. Por fin ver y tocar algo que hasta ese momento había sido un sueño en el que pocos creían. No voy a negar que el día que vi al número uno de «Gata Flora» salir de la imprenta me emocioné, llanto incluido. Yoko Ono, la protagonista de la primera tapa, se veía tan radiante y yo estaba tan feliz… Hay temas que habitan las cabezas de muchas mujeres relacionadas con el arte, la literatura, el cine, la música, la moda, el periodismo, el diseño… ¿Por qué no plasmarlos en papel y hacer de esto un objeto de deseo?
MUJERES DE CULTO
-En «Gata Flora» siempre aparecen mujeres de culto: Yoko Ono, Simone de Beauvoir, Victoria Ocampo, Janis Joplin, Frida Kahlo. ¿Quiénes las eligen y por qué son elegidas?
– Elijo a estas mujeres luego de hacer un testeo de opiniones, que va desde qué piensa de ella mi peluquero hasta algún amigo periodista. Le pregunto lo mismo a la señora que me depila o a un conocido intelectual, porque me interesa saber qué piensa de esta mujer que tengo en la cabeza para una tapa cualquiera. No busco que la conozca la mayoría pero sí que su historia pueda movilizar a alguien, que su trayectoria sea motivadora y que nos muestre una manera interesante de vivir. Se trata de íconos que han pasado a la historia por ir en contra de lo establecido. Hoy generan culto porque han hecho lo que muchas desearían y no se animan, o lo que muchas experimentan sólo en secretas fantasías. Conocer sus vidas, muchas de las cuales pertenecen a otras generaciones, genera una adrenalina adorable, ganas de hacer. Eso es lo que me gustaría generar al acercar una mirada contemporánea de estas mujeres de antes y de ahora que son tapa de «Gata Flora»: ganas de hacer.
-Si tuvieras que elegir un icono argentino para la portada de «Gata Flora» entre Tita Merello, Eva Perón, o Coca Sarli, ¿cuál resultaría favorecida?
– Evita. Eva Perón pasó de ser una actriz de tercera línea a la primera dama, al icono, a la idealización total. Fue vulnerable, contradictoria, autoritaria, frívola y muy carismática. Pero ahora, más que nunca, el gobierno y el peronismo se apoderaron de su figura, entonces ponerla en una tapa para mostrarla tal cual era puede llegar a ser un problema, teniendo en cuenta la susceptibilidad del gobierno con la prensa y el fervor que genera el peronismo en la Argentina. Algún día lo haremos.
– Hay una base gráfica referente a la ilustración. ¿Quiénes son las ilustradoras o las artistas que integran el equipo?
– Con la directora de arte, Celina Hilbert, elegimos a quienes nos parece que tienen el espíritu de la revista. Celina habla siempre del «cruce de lenguajes» y eso me parece interesante. Quienes colaboran en la parte gráfica de «Gata Flora» son personas muy creativas, con cabezas increíbles. Nos escriben, nos muestran su mundo, las cositas que hacen. Y, la mayoría de las veces, tiene mucho que ver con nuestra propuesta. Eso quiere decir que se habían identificado. Y está bueno encontrarse.
MAS VOCES, MENOS ABUSOS
– ¿Qué opinás sobre las actuales revistas dirigidas a un público femenino?
– Depende de cual. Consumo la «Vogue « española y creo que es genial. Está bien hecha, tiene buena data y, sobre todo, es muy coherente con lo que vende y cómo lo vende. Me da bronca cuando una revista comunica una cosa y es otra. Ese afán por ser lo que no es me parece que a la larga se nota. Por eso me parece que al final es mucho más inteligente una revista como la «Cosmo» que es fiel a su espíritu desde que nació, que tantas otras revistas femeninas que se valen de los mecanismos del marketing para esconder una copia de otra copia. Por suerte, hay gente que está haciendo cosas interesantes en materia de revistas femeninas en Argentina, como «Catalogue» y «Atypica», por nombrar algunas.
– ¿ «Gata Flora» tiene tendencia femenina o feminista?
– Ambas, sin llegar a la violencia en ninguna.
– ¿Qué opinás sobre el tratamiento de la información o la imagen que se proyecta de la mujer argentina?
– Como en el resto del mundo, l
a mujer sigue siendo el mejor medio para vender cualquier cosa. Por eso tanta teta y culo por todos lados. Me da lástima, porque encima ellas son las que menos plata ganan en la repartida final. También pienso que al multiplicarse las voces, la información y los medios hay mucho más control de ciertos abusos de poder, por suerte.
LA HORA DE CRISTINA
– ¿Cambiaron algunas cosas desde que Cristina Fernández está al frente del gobierno?
– Creo que no cambió nada, al contrario, porque incluso ella misma pone su condición de mujer como punto débil ante ciertos conflictos. Por ejemplo ahora, con este lío con el campo, en un discurso dijo que todo se le hizo más difícil por ser mujer. Eso no muestra fortaleza y menos la genera. Quien se sabe en iguales condiciones con el otro sexo no habla del tema. Por otro lado, su modo de hablar y de vestir genera mucho resentimiento de clase y pienso que suma desprestigio en el propio sexo.
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