tropas "humanitarias"en el Congo

En el medio de ese torrente de noticias que dan los informativos, pasando de un trágico accidente de tránsito a los festejos de algún club deportivo o la tanda publicitaria que nos pregunta si somos pro o antiage entre otras sabias dudas existenciales, hubo una, de esas del montón, que fue poco más que un titular pero que logró llamar la atención. La noticia informaba que un soldado uruguayo en el Congo, integrante de las tropas que componen las Misiones de Paz que las Naciones Unidas envían a los países más pobres y devastados por guerras civiles eternas e inútiles, cumpliría un arresto de diez días por haber abusado sexualmente de una mujer. El soldado en cuestión, que no es el primero acusado de cometer este tipo de delitos en nuestro país ni en los otros países «solidarios» que integran estos combos, sería un «alto oficial de la armada». Fin de la información.

Más allá de sospechar si el hecho es cierto o no ­si ya hay una sanción imagino que se hizo la investigación correspondiente- lo que me asombra es que la magnitud del delito ­un acto sexual forzado- se pena con diez días de arresto y a otra cosa. O sea, violar a una mujer no vale otras contemplaciones. Me queda la duda de si luego de cumplida la pena tan irrelevante, el soldado puede volver a ocupar el mismo puesto «humanitario» o al menos se tomarán el trabajo de relevarlo para siempre de estas tareas en que «la tentación» de violar o cometer abusos sexuales de todo tipo parecen ser inmanejables», sea un soldado raso o un «alto oficial de la armada» como suele argumentarse. Para mí, además, sería una causal lo suficientemente grave como para destituirlo del cargo de acá al Congo, sin miramiento alguno, porque ¿cómo podemos estar seguros de que no volverá a hacerlo, sea en el contexto que sea?

Tampoco es muy inteligente la medida que tomó Naciones Unidas en 2005 a raíz de tantas infelices denuncias de abusos de todo tipo contra las poblaciones que se pretende proteger: prohibir el contacto sexual entre los cascos azules y la población civil del lugar.

Ya se sabe que lo que se prohíbe es lo que más tienta al ser humano, desde aquel cuento de Eva y la manzana en adelante. Pero esto jamás puede justificar los abusos contra niñas y mujeres que, lamentablemente, son moneda corriente en las Misiones de Paz, no así para la prensa nacional donde no se le da la magnitud y la trascendencia que tiene investigar y denunciar lo que hacen las tropas uruguayas en nuestro nombre cuando están trabajando por «el bien de la humanidad» y por traer unos cuantos dólares extra a casa. Eso no incluye recibir favores sexuales a cambio de huevos, leche, pan o un poco de dinero, ni evitar ser juzgados con todo el peso de la ley por actos que no son lo mismo que traer mal el uniforme o insultar a un superior (imagino que a esto se la aplicarán los diez días de arresto a rigor).

Claro que también hay que escuchar argumentaciones vergonzosas desde la propia ONU ya que teme perder el apoyo de los países miembro que participan en estas misiones si se vuelven muy rigurosos en la aplicación de la ley marcial contra los abusos y explotaciones sexuales (no son pocas las denuncias de violaciones colectivas, entre otras perlas de humanismo). El mensaje sigue siendo que violar o cometr abusos sexuales contra mujeres o menores que no tienen otra alternativa que prostituirse para sobrevivir no tiene la menor importancia, ni siquiera para salir en la tele junto a las portadas de «los titulares del día».

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